10 nov. 2008

Estación Tepalcates


“Ay de los enamorados

con los cuerpos apartados

y los espíritus juntos”.

Salvador Díaz Mirón, Poesía completa.


Era el año de 2007, se hablaba en el 2000 de la entrada al nuevo siglo, un siglo que representaba el progreso para algunos; la oportunidad para otros; la decadencia para aquellos; y el estancamiento para algunos más. En el aire se respirar sincretismo en la población, se habían abierto tanto las fronteras con el Internet, los medios masivos, los relativos bajos costos de viaje y la apertura de fronteras tangibles que la diversidad cultural tendía cada vez más al isoformismo. Las culturas desaparecieron y nacieron de éstas culturas abigarradas que tenían más características de las potencias dominantes. La economía queda en manos de los poderosos, el sistema neoliberal se traga a todo quien trata de enfrentarlo y aglomera la riqueza en unas manos.

En México, la situación no mejora. La derecha mexicana ha pasado de una derecha propositiva y argumentativa a una derecha retrograda y primitiva, esa derecha está hoy en día representada por una facción del PRI, del PRD y en su mayoría por el PAN. Los problemas no se resuelven con milagros y prejuicios, sino con razonamientos y argumentos. La delincuencia va en aumento, quizá no sucedería si se crearán los empleos suficientes y bien remunerados, quizá si hubiera un gobierno fuerte quien se impusiera a los grandes industriales, empresarios y trasnacionales. Una economía hecha para que la mayor parte de la población viva muerta de hambre. La política del país es actuar conforme a lo urgente, los estadistas han quedado relegados; permanecerán en descanso hasta nuevo aviso.

En ese mundo tan complejo y problemático, una chica y un chico se encuentran tranquilamente platicando en la estación del metro tepalcates. La estación de metro pertenece a la línea A del sistema de transporte colectivo metro de la ciudad de México; es una estación ubicada sobre la calzada Ignacio Zaragoza, la cual es una de las más importantes conexiones terrestres de la capital mexicana con el Estado de México y el país entero, por ella transitan miles de autos y camiones todos los días. El metro trasporta millones de usuarios todos los días y la zona donde se encuentra Tepalcates es una zona llena de trabajadores con salario bajo, así que a todas horas asaltan; a todas horas hay peleas; a todas horas hay gente. El ambiente que predomina es ruidoso y estresante; la gente se ve agotada, harta y triste, por eso es tan raro ver a aquellos dos chicos platicando tan tranquilamente.

Los dos parecen tener una platica interesante, de inmediato puede notarse que son estudiantes aquellas mochilas no lo mienten y por la edad que tienen deben estar cursando la preparatoria o la universidad; hablan sobre películas, experiencias y demás cosas estudiantiles. El chico a simple vista parece estar enamorado, la mira como si fuera un tesoro con un valor interminable e invaluable. La chica no parece enamorada de él, sólo parece que le tienes un gran afecto es por eso que le pone mucha atención a lo que dice y todo el tiempo le ríe. Los dos visten casualmente, sencillamente y la moda; los dos llevan pantalón de mezclilla, tenis baratos, playeras que tienen frescura y la chica carga distintos rollos de papel y un portafolio de láminas.

El metro llega en ese instante, dado que el funcionamiento del sistema colectivo en la ciudad de México es pésimo tarda mucho en pasar, así que la chica se apresura a subir pero el joven le pide esperar, ya que, tiene algo que decirle, ella accede de buena manera y aunque parece cansada, no lo hace con desdén, sino con una gran sonrisa. El chico sonríe por la atención con que lo hace, respira profundamente, la mira y con cierto temor y nerviosismo comienza a hablar. Sus ojos tornan hacia los ojos café oscuro y los mira como si mirara el infinito; como si no hubiera otra cosa que quisiera mirar; como si la quisiera besar, abrazar y decirle que la ama; como si se perdiera totalmente en ellos y no quisiera regresar. La forma de su cara es pequeña y afilada, su piel es lisa y limpia, con su rostro puede uno saber de inmediato que es delgada. Sus labios son delgados pero besables de un rosa intermedio, perfectos como el punto medio de Aristóteles. Su nariz fina como un pequeño chocolate exigiendo ser probado. Y en toda la cara tiene pecas que apenas si se perciben, dándole una insignia.

El chico comienza: “sabes perfectamente que me gustas desde hace mucho tiempo, el problema es que no sólo me gustas, sino que te amo”. La chica se queda perpleja y sin saber que decir a bien, se reserva sólo a ruborizarse y le contesta: “Es que…”. Y el joven la interrumpe y dice: “ya sé que no soy correspondido pero me gustaría decirte lo que siento por tí”. La chica ríe nerviosamente y accede con el silencio. Así que el chico empieza a pronunciar su discurso:

“Recuerdo el primer día que te ví, estabas rodeada de amigos, de inmediato pensé que eras una chica popular, además de guapa e interesante por la cantidad de personas con la que estabas. Pasó un semestre y durante ese tiempo sólo podía observar tu belleza y nada más, te veía como un hombre ve a una mujer sólo como un atractivo. De pronto un día llegue a clase y con sorpresa pude ver que el único lugar que quedaba vacío en el salón estaba a tu lado, así que amablemente te dije si podía sentarme a tu lado, aun más me sorprendió tu respuesta cuando asentiste con una sonrisa del tamaño de tu cara, el movimiento de cabeza y un pequeño sí. El tiempo transcurrió en clase y resultaste ser una persona no tan seria como pensé y muy divertida. Nos volvimos amigos pero siempre tuve la sensación que no sólo quería ser tu amigo, conforme el tiempo devoro segundo, minutos, horas y días supe que eras la persona que estaba esperando. No pasaba día en el que no pensara en tí, no pasaba día en el que no me riera de tus ocurrencias, no pasaba día en el que no deseará estar en clase para verte –hasta la fecha–. Esos días, amaba la escuela cuando siempre la deteste, nunca me aburría de verte, nunca me aburría de reírme contigo, nunca me aburría de platicar contigo, nunca me aburría de compartir tiempo contigo, nunca me aburría de acompañarte a hacer tarea –aunque yo no la hiciera–, nunca me aburría que no me hicieras caso que no supieras que estaba ahí y que quería estar ahí para siempre, aunque sólo te pudiera mirar –y nunca lo haré–. Yo sé que te lo dije varias veces y siempre me rechazaste, sólo te pido me dejes estar a tu lado, y no me ignores y desprecies. Ama a quien quieras sólo nunca no te olvides de mí, sólo siempre mirarme con esa sonrisa de oreja a oreja y dedícame un tiempo para saludarme.”

La joven en ningún momento trato de parar y/o interrumpir el discurso, simplemente lo miro con un rostro escéptico y apenado. Le dijo: “tú también sabes que no puedo estar contigo porque no puedo”. Él contestó: “Lo sé”. Entonces, llegó el siguiente tren y la chica mencionó en voz baja: “me tengo que ir”. Y con una cara de tristeza que trato en vano de ocultar aceptó con un movimiento corto con la cabeza. Cuando ella se iba él dijo “¿te puedo seguir viendo?”. Ella respondió alegremente “claro” y subió con cierto alivio. Él se quedo por un momento viendo como se alejaba y su corazón gritaba que parara el tren para poder seguir declarando su infinito amor a su imposible amor.

Ahora, sólo se escuchaban los carros pasar a toda prisa por la calzada y la gente hablando sobre sus asuntos diarios. Dio la media vuelta, ya que, él iba del otro lado de la ciudad y se fue tarareando y cantando una canción que iba algo así como:

“Yo pensé que podía quedarme sin tí y no puedo; es difícil mi amor más difícil de lo que pensé; he dejado mi puerta entre abierta y entraste tú sin avisar; no te apartes de mí, o no.

“Yo pensé que con tanta experiencia conocía todo y contigo aprendía que al amor no le importa quien sabe más; y que el tiempo en nosotros no existe, por todo lo que veo en tí; no apartes de mí, o no.

“Todo amor que yo espere de la vida lo he encontrado sólo en tí y resulta que tú no estás aquí; esos aires de quien no sabe nada me han sabido hacer feliz; no te apartes de mí, o no.

“No pensé que ese aire inocente me enseñase un mundo en las cosas bonitas tan simples que siempre me dices; por la falta que me haces aquí y por todo lo que veo en tí, no te apartes de mí, o no…”

José Angel Ramírez Hernández

13 de septiembre de 2008; Ciudad Nezahualcóyotl.

1 comentario:

Dammi le Lune Shantal dijo...

ES BUENO SABER QUE ALGUIEN SIENTE ASI CON ESA PASION Y CON ESE DESENFRENO POR UN AMOR, PERO TAMBIEN ES BUENO SER CORRESPONDIDO, POR QUE EL AMOR SE ALIMENTA DE DOS Y CUANDO ESTO NO EXISTE LA PASION Y EL AMOR SE VUELVE DESOLACION, SI AMAS A ALGUIEN ES BUENO QUE ESE ALGUIN TE AME SINO TU AMOR NO VALE PUES EN LA RESPUESTA INTEMPESTUOSA DEL AMOR SE RECREA A CADA MOMENTO CON LA PASION Y LOCURA DE DOS.... NO MALGASTE TU TIEMPO....HABRA QUIEN SI TE AME BUSCALO Y LO ENCONTRARAS...... AH SE ME OLVIDABA DECIRTE QUE RECTIFIQUES TU REDACCION, ESTILO Y LA CONJUGACION DE LA PROSA Y EL VERSO PARA QUE SUENE MEJOR......... SALUDOS DAMMI LE LUNE...
P.D: RECUERDA QUE ERES EL MEJOR DE LOS LOSER...