10 nov. 2008

¿Para qué la guerra?



En 1979 cuando Saddam Hussein ascendió al poder decidió apoyar –que ya había prometido implementar a su ascenso– las reformas del Frente Nacional Patriótico y Progresista. Las reformas descansaban en la eliminación del capitalismo colonialista, una economía supeditada a los intereses nacionales y la elevación del nivel de vida del pueblo. Fue entonces, cuando entró en conflicto con las potencias occidentales, deseosas de “oro negro”. En 1989 el gobierno norteamericano supo que sólo contaba con el 3.5% (35 mil millones de barriles) de las reservas probadas en el mundo y en Medio oriente con el 70% (700 mil millones de barriles) de las reservas probadas. Estados Unidos opto por reforzar la guerra e invasión como filosofía y máximas de política exterior. La invasión a Irak ha sido mera estrategia energética para tratar de controlar la zona que tiene la mayor cantidad de reservas.

Veamos, Irak ha sido satanizado por los medios masivos occidentales como la televisión, la radio, el cine, la literatura, el teatro, etc., se dice mucho de ellos que son terroristas la mayoría de ellos, que son fanáticos, que son incultos, que son violentos, etc. En realidad nos los culparía –cualquiera se volvería así, si un ejército entrará a su casa y sin más, matará a su familia, destrozará sus pertenencias y sólo porque quieren dominar los recursos de la zona– si así fuera. En 1981, fue distinguido por la UNESCO como el primer país es el desarrollo de la eliminación del analfabetismo. Visto en esta perspectiva, no parecen ser tan malos como los mass media tratan de hacernos creer. Los problemas del país asiático comienzan con el intervencionismo occidental, por una parte las potencias occidentales hablan de la autonomía de los países sobre sus recursos pero por la otra tratan de obligarlos o presionarlos a “cooperar”.

Lo que quiero denunciar es el estado de la actual filosofía de las potencias occidentales –debemos recordar que países como Inglaterra y España también participaron–. Todos los días vemos, leemos y escuchamos lo terrible de la “guerra” y sobre todo, lo costoso que resulta la incursión militar –lamentablemente, los norteamericanos sólo por eso están en contra de la guerra– y algunos sentimos alivio al saber que no vivimos en aquellos países. Pero alguién se ha preguntado ¿Acaso no existen métodos más seguros para deshacerse de los pobladores y quedarse con los recursos? ¿Acaso los norteamericanos no quieren un “X” (país) sin “X” (personas)? Podría ser un Irak o Irán sin iraquis o iranios, respectivamente. O sea, “Querer un México sin mexicanos”, el hecho que seamos occidentales, no quiere decir que seamos una potencia y que nos guarde de las ambiciones de éstos. Algunos dirán que México es aliado de Estados Unidos y co., por lo tanto, ya estamos siendo explotados pero ¿ser exterminados? “IMPOSIBLE”. Y yo digo lo mismo, es imposible que Estados Unidos y co. quieran acabar con los mexicanos, por supuesto no, no lo harán solos sino que el gobierno y algunos conacionales ayudarán.

Pensemos un poco en la situación mexicana:

¿Para qué guerra? Si la mayoría de la población, la cual pertenece a la clase baja morirá (y muere) de hambre y miseria, por el simple hecho de no poder pagar sus necesidades básicas como alimento, servicios de salud, seguridad, vivienda, ropa, etc.

¿Para qué la guerra? Si los malos servicios del Estado –unos firmados por la negligencia, otros por la incapacidad– acabarán por matarnos, quizá moriremos por negligencia médica; por insuficiencia de medicamentos; por desinterés policiaco; por abuso de autoridad; por no tener recursos para ser “respetado” por algún funcionario público; etc.

¿Para qué la guerra? Si la clase media y alta exige (y apoya) una reforma que no posicionaría al país entre lo más seguros del mundo, sino que acabaría siendo una dictadura donde se violaría los derechos de los más pobres y “revoltosos”. Cuando se hayan terminado los “inútiles, rebeldes, reaccionarios, ah y los delincuentes” –casi se me olvidaban–, el brazo coactivo del Estado buscará saciar su sed de poder y seguirá con la misma clase media y alta que apoyó la reforma, ya que, no defendieron los derechos que también eran los suyos.

¿Para qué la guerra? Si las naciones extranjeras bien pueden darnos armas mediante un plan contra el exterminio del narcotráfico, aumentar la violencia (ya existente) y acabar matándonos entre nosotros. Y las potencias occidentales haber acabado con miles de mexicanos sin una sola baja de su lado.

¿Para qué la guerra? Si el gobierno no entiende el significado de guerra y tácitamente (sin saberlo) llama fuerza beligerante a los capos.

¿Para qué la guerra? Si los países pacifistas –generalmente potencias– gustan de vender armamento a particulares en países boletinados con problemas de violencia –el caso de la venta de armamento a particulares mexicanos por parte de empresas españolas–. Díganme ¿qué puede hacer un particular con 14 mil euros de armamento? –casi nada, quizá sólo armar un brazo armado de los cárteles–.

¿Para qué la guerra? Si la miseria y la polarización de la riqueza que azota a nuestro país obligarán a varios de nosotros a tratar de sobrevivir y en ese intento, bien podríamos intentar cruzar al territorio de nuestro vecino del norte. Claro, no sin antes superar la prueba para los más aptos, el muro más peligroso del planeta para inmigrantes ilegales –o en su defecto, latinoamericanos–. Los candidatos a la presidencia norteamericana (Obama y McCain) hablan sobre una reforma migratoria, aquí el asunto es, los dos políticos votaron a favor del muro.

¿Para qué la guerra? Si cuando los más aptos escogidos por la “selección del muro” tendrán que sortear obstáculos como los texanos que todos los días salen en busca de “animales de presa” –abundan los mexicanos–. En las grandes urbes los xenófobos (o simples ciudadanos) golpearán, asaltarán y matarán a los ilegales. O el sistema judicial anglosajón –el cual reside en la “justicia”– se encargará de hacerlos arrepentirse de no pagar varios miles de pesos por el permiso y viajar, ya que, los refundirá en una celda o les aplicará la inyección letal –esperará ver el nuevo marco jurídico para inmigrantes en la Unión Europea–.

¿Para qué la guerra? Si los mexicanos que tienen para pagar esos “varios miles de pesos” para el permiso y viajar a aquel país de manera legal, la mayoría de ellos acabarán adoptando la cultura norteamericana como propia y muchas veces siendo nuestros verdugos.

¿Para qué la guerra? Si nuestra clase alta se encuentra mejor haciendo negocios con compañías extranjeras y ganando miles de millones de pesos a costa de los más necesitados, en lugar de estar con toda esa vasta población que pertenece a la clase baja que no tiene ningún futuro.

¿Para qué la guerra? Si los más afortunados morirán en su cama con un familiar a su lado y llevándose consigo una vida llena de oportunidades que este irregular orden social le otorgó.

Ven ¿para qué hacer una incursión militar o iniciar una guerra con ejército propio? Si hay maneras de exterminar sin peligro, con sutileza y eficazmente.

José Angel Ramírez Hernández

21 de septiembre de 2008; Cd. Nezahualcóyotl.

No hay comentarios: