29 dic. 2008

Ceguera feminista



Todos los días podemos ver violencia hacia las mujeres, desde la estereotipación de su figura hasta la golpiza o muerte de una. ¿Cuántas veces no hemos sabido que en tal o cuál lugar violan o matan mujeres? Porque las mujeres no pueden andar solas por “ahí” ¿A cuántas prostitutas no las tratan como lo peor? Porque la vida no les otorgo mejores condiciones de vida ¿Cuántas esposas no sufren el calvario del matrimonio? Porque el matrimonio es mero servilismo y sexo ¿Cuántas jovencitas no son violentadas por sus novios? Porque las “aman” ¿En cuántos comerciales las mujeres son atracciones? Porque las mujeres siempre deben ser “atractivas” ¿Cuántas veces un hombre no calla a una mujer? Porque no sabe del tema. Hay cosas que a veces nos parecen hasta graciosas pero que de alguna manera violentan a la mujer.

Todo país necesita de un eje rector que promueva la “igualdad” –aunque personalmente prefiero hablar sólo de equidad– entre las personas, la cual es una máxima de los gobiernos democráticos actuales y constantemente se encuentra en peligro –aún en países con alto desarrollo–. La institución encargada de promover políticas públicas y el eje rector de la política nacional sobre equidad de género en México es el Instituto Nacional de las mujeres (Inmujeres). Las mujeres que están al cargo del desarrollo de políticas públicas hablando específicamente de Rocío García Gaytán presidenta del Inmujeres parece que están ciegas y no alcanzan a comprender el problema, crear estrategias efectivas, ni unir la suficiente fuerza para el cambio progresivo.

Las estrategias de las mujeres políticas de este país consisten en tipificar el delito de la violencia hacia las mujeres; obligar al gobierno federal a que las mujeres contiendan en comicios, así que en ningún caso de las solicitudes de registro a senaduría o diputación un mismo género podrá tener más del 70% (Art. 175ª del COFIPE); tener toda una maquinaria de publicidad para dejar de golpear; y haciendo propuestas para que tengamos muchos documentos (leyes) en los que digan que todos somos iguales y tenemos los mismo derechos.

Personalmente, me parecen insuficientes las medidas adoptadas por estas mujeres democráticas. No tiene caso que tengamos miles, si quieren millones de documentos que digan: todos somos iguales y tenemos los mismos derechos; o que tengan los peores castigos por golpear a mujeres, es mucho más difícil cambiar un hábito o costumbre que una ley, los marcos jurídicos por sí solos no solucionan nada. ¿Para qué la participación política de la mujer? Me parece un buen punto y lo celebro; la participación política de la población siempre será bienvenida en un país verdaderamente democrático pero de qué sirve cuando los políticos actúan en beneficio propio. Y por último, esas extensas campañas mediáticas no hacen más que gastar recursos valiosísimos que servirían verdaderamente en el desarrollo de políticas; los únicos beneficiados son las empresas dedicadas a la publicidad y los monopolios instaurados en las telecomunicaciones mexicanas.

Las mujeres del Inmujeres aún no han entendido que la división causa derrotas y la unión éxitos y triunfos ¿Por qué si la misión del Inmujeres está avocada a la equidad e igualdad, no puede unir todas esas minorías? Dirán ¿A qué me refiero? Quiero decir que no sólo las mujeres sufren de violencia, también hay niños maltratados, indígenas violentados, jóvenes estigmatizados, ancianos olvidados… ¿Acaso ellos no cuentan? Hay que unir fuerzas y vencer. Sin mencionar que hay factores como el económico y político que no permiten avanzar en políticas públicas de provecho para la comunidad. Hay que poner atención a estos factores, cómo perjudican el cambio social y cómo ocasionan que se mantengan esos hábitos.
José Angel Ramírez Hernández
Cd. Nezahualcóyotl; 29 de diciembre de 2008

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