20 dic. 2008

Carta de un "enamorado"


Asunto: “[…] ausencia no es olvido […]”

P.D. Te deseo lo mejor -aunque todavía no sé qué es-. Y el asunto del correo espero lo tomes en cuenta. La frase semi completa dice: "[...] mejor que nadie, tú sabrías que ausencia no es olvido. Nunca te olvidaré." Rosario Ibarra a Cecilia Loría. Tomaré una parte de esta carta para publicarla en mi blog (espero no te moleste).

Un chico con chamarra roja un poco vieja y sucia, pantalón de mezclilla color azul sucio y holgado, de pelo semi largo, negro, lacio y algo despeinado porque se acaba de levantar, son las seis de la mañana y la casa se encuentra en total silencio.

Termina de escribir la posdata y se dirigio al celular para avisarle a la chica que ama que le ha enviado un correo electrónico. Pero antes de de enviar ese correo le da una revisada al párrafo donde pide perdón y las razones por las que no la puede volver a ver más.

[…] Primera, soy el culpable de enturbiar tu antigua relación; soy quién se metió en una feliz relación, soy quién no debería estar escribiéndote palabras de amor, soy quién te ama equivocadamente…

[…] Segunda, como la primera razón comienza a hacer efecto, no quiero esperarte; no quiero tenerte para luego desilusionarte; no quiero que pienses que estaré ahí para cuando decidas terminarlo; no quiero hacerte daño; no quiero verte para luego desearte; no quiero tocarte, besarte o tenerte porque no eres mía; no quiero equivocarme; no quiero herirme de nuevo…

Me duele hacer esto pero la verdad no quiero que sigas pensando que te estoy esperando y tomes medidas de inmediato a la lectura de esta carta. Me hubiera gustado decírtelo en persona pero sé que soy débil y hubiera cedido a cualquier mirada tuya que me derrite; a cualquier caricia que me excita; a cualquier palabra que me convence; a cualquier sonrisa que me reanima; a cualquier gesto que me destroza; a cualquier desplante que me haría desfallecer. Todas las noches pensé y repensé esto, no creas que tome la decisión a la ligera, la carta la escribí y reescribí cuantas veces pude en mi mente o en el ordenador, no creas que lo escribo con falacias como acostumbro a escribir cuando critico a aquellos políticos de mierda; o duramente para concientizar a los lectores; o poéticamente cuando trato de hacer gala del español; o graciosamente para que rían de mis textos; o simpáticamente para ganar adeptos; o hipócritamente para que creas cada una de estas palabras, simplemente lo que vierto aquí son mis sentimientos, no tengo un guión, una metodología o valores sesgados; todo lo que escribo aquí no es más que la purita verdad, el dolor que me corroe y las noches en vela que pasé pensando en tí y en lo nuestro.

Después de esto el chico apagó la computadora y sólo… se fue.

20 de noviembre de 2008; Cd. Nezahualcóyotl

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