11 ene. 2009

Conade: centro "oculto" de corrupción


¿Cuántos son los casos en los que atletas destacados son usados por políticos deseosos de popularidad y dominación sobre ellos? Recientemente, podemos hablar de Ana Guevara que dominada por la ira de tener una burocracia cara –que le cuesta mucho al sistema fiscal y PEMEX–, ineficiente y problemática. Simplemente no soporto no recibir adecuados apoyos, cuidados e instalaciones para su desarrollo como deportista, así que, el 16 de enero del año en curso renunció, pero encontró la simpatía del gobierno capitalino para ser coordinadora de cultura física, deportiva y de salud. Muchos creyeron en la posibilidad que la política deportiva cambiará si llegará una soñadora con ganas de hacer las cosas. Lamentablemente, la política no se hace de bueno deseos y ahora Guevara ha sido absorbida por el sistema, no es más que otra burócrata mexicana.

El campo de la política deportiva en México ha sido cooptado por deportistas (la mayoría) que a la larga se vuelven mañosos. Es el caso de Carlos Hermosillo, durante el sexenio foxista fue elegido –gracias a sus relaciones con los panistas– como subdirector de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade). Actualmente, tiene seis graves problemas por los cuales ha ganado mala reputación que poco puede afectar en la opinión pública dada la poca importancia que se le otorga al deporte y políticas públicas entorno a ese sector en México. El ex jugador y ex promotor de fútbol soccer asumió un cargo administrativo desde la presidencia pasada como subdirector del organismo –sin tener la preparatoria terminada y misteriosamente con un master en sociedades deportivas sin licenciatura– y más tarde, en 2006 renunció a su puesto porque una televisora estadunidense le ofreció un jugoso contrato para comentar los partidos del mundial de Alemania 2006, después, regresó a apoyar la campaña del candidato a la presidencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI), aunque rápidamente cambió de visión y apoyó al partido blanquiazul (PAN) –quiénes ganaron las elecciones federales del 2006–, logrando así quedar a cargo de la dirección del máximo órgano de deporte del país, dependencia de la SEP.

Uno, la renuncia de algunos personajes deportivos como Ana Guevara –velocista– y Madaí Pérez –maratonista– por las mismas causas, ineficiencia en la administración del organismo, no cumplían con sus funciones de dependencia federal con la meta de fomentar el deporte y el desarrollo de deportistas. Dos, el mal uso de recursos públicos para la construcción de oficinas de la dependencia en el predio llamado Villas Tlalpan por 26 millones de pesos. El edificio tenía malas condiciones, estaba construido con materiales de mala calidad y fue construido fuera de tiempo. Se le acusa de pagar la obra con anticipación, pago excesivo en los servicios e incremento de gastos en contratos. Tres, otorgar recursos a Rafael Muñoz, quién estaba suspendido de cargos administrativos hasta 2015. Lo que pudo haber llevado a Hermosillo a ser destituido de su cargo e inhabilitado por lo menos diez años de sus funciones administrativas. Cuatro, la conformación de la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte que fue elegida en una práctica “cesarista” porque Hermosillo impuso a personas con sus intereses. Cinco, por la serie de problemas al interior del sistema del deporte hablando en especial de Alonso Pérez presidente de la Confederación Deportiva Mexicana (Codeme) por querer imponer a su gente en las distintas federaciones como en la Federación Mexicana de Atletismo (FMA) a Antonio Lozano. Y seis, el magno presupuesto (3 mil 457 millones de pesos) otorgado a la CONADE mayor que el presupuesto español en materia de deporte (3 mil 281 millones de pesos) que es una potencia en el deporte. Además de no contar con un programa de desarrollo en materia de deporte en el país para el sexenio, a dos años de iniciada la presidencia panista.

Sorpresivamente, después de tanta carga de datos duros en su contra logro salir avante a las muchas criticas de las que fue objeto y la opinión pública no se presentó para reclamar la corrupción que agobia a la instancia pública. Quizá esto se deba la poca importancia que se le da a este sector mientras hay manifestaciones, bloqueos viales, duras críticas, etc., a la Reforma energética, judicial, electoral, a los contratos de los Mouriño, la corrupción de los gobernadores de Sinaloa, Estado de México, Puebla, Chiapas, Oaxaca, etc., al sector deportivo no se le otorga ninguna importancia y por lo tanto es presa fácil de personas corruptas que con poca maña (e inteligencia) son capaces de robar lo que les plazca e imponerse a quien sea porque nunca un movimiento de talla grande les exigirá cuentas. Pero ¿a quién va a importarle el deporte mexicano, si los mexicanos se mueren de hambre?

Finalmente, debemos poner atención porque con ese tamaño de presupuesto, bien podría ser una inyección revitalizadora –en el lugar adecuado– para el sistema económico del país, ya que lo necesitamos urgentemente.
José Angel Ramírez Hernández
Cd. Nezahualcóyotl; 11 de enero de 2009

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