20 ene. 2009

El Estado de las “libertades”



Al parecer, la iglesia católica no ha abandonado su afán por convertirse en actor principal de la política mexicana, aún, después de varios malos sabores de boca. Y ahora, para consolidarse en el ámbito social y político, ha recurrido a presentar al Presidente de la república como su aliado generoso y poderoso en el Teatro de la República. Aunque Felipe Calderón (FeCal) ha hecho también un acto de legitimación, presentándose como el enviado de la “Providencia”, para que la mayor parte de los católicos (88% de la población en 2000) crean en que él podrá mejorar las cosas.

La declaración de Rodrigo Guerra López, quién es director del Centro de Investigación Social Avanzada (Cisav) y doctor por la Academia Internacional de Filosofía en el principado de Liechtenstein, dijo: “El acto en el teatro de la República contribuirá a preservar y fortalecer al Estado laico, pero no para que sea un Estado antirreligioso, sino un Estado protector de libertades”.

Es cierto que el Estado moderno debe proteger libertades y es lo que significa tener un Estado laico. Es simplemente, la no mezcla de la política con la religión y el Derecho moderno nos impone la regla de: el marco jurídico como medio de protección a las libertades del ciudadano.

Hace casi 92 años se promulgó la Constitución de 1917 en aquel lugar, la cual le quitaba poder a la iglesia católica de tener bienes propios y dar enseñanza religiosa. Ahora, se ha hecho en el Teatro de la República un acto netamente religioso y anti laico, con vistas a implantar una visión, derrumbar el Estado laico e imponer uno confesional. Ellos pugnan por el no aborto y la no unión de personas del mismo sexo, hasta cierto punto, sus demandas resultan aceptables y respetables pero cuando se trata de maquilar cabildeos para violar la libertad de otros, resulta inaceptable.

Es el tiempo en que debemos preguntarles a los altos prelados ¿cómo piden un Estado que proteja libertades, si ello son los primeros en exigir imposiciones a la sociedad?, ¿acaso no suena absurdo visto desde esta manera? No se pueden exigir actos como la no unión de personas del mismo sexo cuando hablamos de libertad y tampoco podemos pedir el no aborto en medio de esta miseria, cuando las chicas y chicos no han tenido la suficiente educación y a la vez fortuna para mantener a sus familias.

Piden recursos del Estado para las arcas de la iglesia católica y ¿dónde queda la laicidad del Estado y la protección a las libertades como la libertad de culto? No desean un Estado antirreligioso pero si fomentan un Estado católico antirreligioso, ¿para qué tener más religiones, si con el catolicismo tenemos y nos basta? (sarcasmo) En un Estado de libertades no puede haber preferencias y exclusiones.

Y exigen que los sacerdotes o ministros eclesiásticos sean sujetos de cargo de elección popular. O sea, que tendremos más de aquéllos puritanos como gobernadores. Piden libertades pero sus gobiernos “católicos” no permiten a la gente expresarse y decidir, sino que quieren que la madre no decida sobre su cuerpo –“al fin, ellos no los mantienen”–, que las personas no decidan su preferencia sexual –“para no ver cochinadas” como la de los gobiernos–, que los impuestos sean puestos a la orden del alto clero –“el desarrollo económico y social puede esperar”– e imponer a un montón de zopencos que no hacen otra cosa que rezar, dormir, comer, cobrar y chingar al prójimo.
José Angel Ramírez Hernández
20 de enero de 2009; Cd. Nezahualcóyotl.

6 comentarios:

bitdrain dijo...

Muy buenas,

He llegado aquí casi de casualidad. Conozco pocos blogs de calidad procedentes de los pueblos hermanos de América.

Si no te molesta me gustaría tenerte entre mis lecturas.

Un saludo.

José Angel dijo...

¡Hola! Muchas gracias por visitar mi blog y leerlo. Espero tenerte por estos lugares haciendome crítica cuando sea debido.
Nos vemos.

Solaris Sánchez dijo...

Incremento en relaciones gobierno y la comunidad universitaria, consultas de ambas partes, convocatorias, mesas de trabajo, pero difundir y hacer fluir información por diferentes medios de comunicación tendrá que convertirse en nuevas formas de rendición de cuentas por parte de los compañeros que hacemos uso de bienes públicos.

Esa es una de mis propuestas, si tienes alguna otra con la cual se pueda rendir cuentas de manera más eficiente será bien venida e incluida en mis próximas entradas. Y también esta interesante tu blog.
¿Pero dime como le rendirias cuentas a la sociedad?
Pienso que el que tengas un blog critico ya es un avance; tu blog probablemente se convierta en la vara con la que te mida la sociedad en el futuro.

Movimiento Letras Diferentes dijo...

En sí tengo que estar de acuerdo con lo que dices. Está claro que un estado no debería favorecer a ninguna religión. De cualquier forma, México es un país que en muchos casos se niega a aceptar esto. La gran mayoría de la població no vería con malos ojos que se enaltecieran símbolos como la virgen de Guadalupe.

Ahora, yo no veo cuál es el problema de que un cura, algún ministro de cualquier religión, se postule para un cargo de elección popular. Si éste es un "estado de libertades", ¿no debería dar igual que se postulara un ateo o un católico practicante?

En sí misma la iglesia puede dar sus recomendaciones sobre la vida. Diferente es que las imponga por la fuerza. Así, un cura-político podría ser completamente viable siempre y cuando no pretenda hacer uso de la fuerza para favorecer su credo. Y sí, en países tercermundistas o incluso en cualquiera, es difícil para muchos individuos alejarse de sus opiniones místicas en momentos para la acción política.

Cronos dijo...

Fuck... "Letras diferentes" era yo. Sólo que en mi cuenta de literatura...

José Angel dijo...

¡Órale! Está buena la broma Cronos.

Tienes razón, no tiene nada de malo que un sacerdote pueda ser votado pero estoy en desacuerdo en esta cuestión. ¿Por qué no lo acepto? No lo acepto porque quiénes buscan poder político es el clero –debe entenderse la distinción entre el clérigo y el resto del prelado– que es la agrupación de sacerdotes de alto rango que toman las decisiones políticas de la iglesia católica.

En México la cúpula católica ha optado por querer hacer política en su beneficio y eso lo ha demostrado los muchos años que ha estado en el país (Marcial Maciel protector de pederastas, Onésimo Cepeda defraudador, Norberto Rivera cooptador de las decisiones políticas, etc.). A lo que esgrimo es, les interesa el poder a los altos jerarcas quienes quieren enriquecerse o ser intocables, en cambio los sacerdotes rurales mueren de hambre o en verdad creen que la política debe alejarse de la religión.

En el siglo II cuando Constantino unificó al pueblo mediante la religión y la estableció como religión oficial, algunos monjes prefirieron convertirse anacoretas y salir porque comprendieron que era mera táctica política y para ellos la religión no es una táctica política, es un modo de vivir con mayor dignidad, por lo que se exiliaron en los desiertos de Egipto y Siria, a los que se les conoció como “padres del desierto”.

Los panistas, con biblia en mano, creen tener la panacea y bien sabemos que han degradado la situación nacional –independientemente de nuestra visión– por eso no concuerdo con esa libertad, sin mencionar que muchos católicos creen en esta regla la religión no va de la mano con la política.

Nos vemos.