23 mar. 2009

Carne de votación


La Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a nivel nacional e internacional, es una de las instituciones educativas con mayor reconocimiento. Además, es la Facultad de mayor peso político en la vida nacional, por las figuras políticas que acoge, la calidad de sus estudiantes y los eventos acedémicos que logra desarrollar. Es uno de los centro de análisis, investigación y prospectiva política del país.

En los últimos días, hemos comenzado a ver la proliferación de grupos estudiantiles, estos en su mayor parte surgieron el día 16 de febrero. No parece raro que después de (justo) dos años comiencen a formarse grupos de esta índole. La facultad necesita iniciativas, propuestas, proyectos para mejorarla, no es posible que la tengamos en tan malas condiciones. El alumno regular no se preocupa por esos pequeños detalles, pero ellos que son unos chavos con iniciativa que se preocupan. No es secreto que muchos de esos estudiantes están buscando posicionarse para ganar consejerías universitarias, mediante la cooptación de estudiantes con fiestas, prebendas y/o promesas. No es por nada que entre muchas de sus promesas está la reivindicación de las consejerías –“casualmente, en sus manos los 'demás' son unos estafadores”– y la participación política de la comunidad universitaria, sobre todo de los alumnos de cuarto y segundo semestre –“la gran oportunidad para demostrar que nos interesa nuestra Universidad, el 30 de marzo”–.

La estrategia política de todos estos grupos radica en la inserción y cooptación de los primeros semestres (segundos y cuartos semestres) donde desafortunadamente siguen muy verdes o quizá el poco interés electoral los lleve a la inactividad. Los que salen ganando con ese campo electoral son aquellos grupos estudiantiles políticos con una estructura más o menos armada, quienes tienen entre sus integrantes a adjuntos o amigos de los semestres legos. Llegan a los salones para invitarlos a grupos de trabajo “académico” en los que hay fiestas –¡qué seriedad!–. O simplemente les lavan el cerebro con promesas de falsa democracia.

No se puede negar que algunos tengan buenas estrategias políticas y ya estén posicionados, lo cual debe admirarse porque no esperaron a tener las elecciones de frente –como otros que formaron su proyecto en la misma semana–.

Este juego es sólo para sexto semestre en adelante y los pocos de cuarto que se colaron sólo están siendo utilizados para captar votos. Los novatos (con suerte e interés) mirarán como se desarrollan los comicios, serán utilizados como meros votos y medios para llegar a las consejerías, así que no jugarán a la política como ellos lo piensa o trabajarán por el mejoramiento de la facultad. Quizá a algunos les moleste pero habría que analizar el estado de participación y cultura política en la facultad. ¿Cuántos estudiantes conocen a los actores y grupos políticos de la facultad, la interrelación de ellos y sus planes? ¿Acaso las ofensas son infundadas o tienen razón –que están verdes–? Habría que tomar en cuenta que los canales de información están muy cerrados y lo que se llega a conocer es por puro chisme. Pasamos analizando a las sociedad pero somos incapaces de hacerlo en el seno de nuestra propia Universidad. Aunque no por ello debe ser tratado como imbécil, el alumno sabe medir tiempos, –y sabe que hay interés en los votos– se da cuenta que los (muchos) grupos tratan de agradar.

La comunidad universitaria debe participar en los comicios venideros y comenzar a interesarse en el proceso. Si votan, que se haga concientemente y si no les agrada ninguno después de conocerlos, a ellos y sus propuestas, anulen su voto. Pero análisis y participación política se necesita en el país y la facultad.
José Angel Ramírez Hernández
Lunes 9 de marzo de 2009

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