2 may. 2009

Extrañándote…

Por: José Angel Ramírez

Perdón, perdón, perdón… Repetiré esas palabras hasta romper y desgastar mis cuerdas bucales para que sea perdonado por tí, señor amado y adorado. Creedme que estaré arrepentido por el resto de mis días y si llegarás a perdonarme viviré agradecido, de tal manera que siempre te serviré incondicionalmente, lo que me exijas, pidas y ordenes se hará en un instante sin dudarlo.

(Sé que a temprana edad pasaste por etapas duras con Vasconcelos, Almazán y Henríquez, y aún con tu inexperiencia formaste ese gran sistema, el sistema que estabilizó al país, que hizo crecer nuestra economía anualmente hasta en un 10%, que creó una industria mexicana sólida y por lo tanto los mexicanos iban a darte las gracias a las afueras de tus mítines, de palacio nacional, donde estuvieras porque de verdad sentían la bandera en su corazón y piel. Porque eras el padre que velaba por nuestro bienestar y el de los poderosos)

Juro que nunca quise hacerte daño, que nunca desee verte derrotado, que siempre te adoré, que siempre te defendí. Pero tú ya bien sabes, hay cambios, y en los cambios, quien no cambia está destinado a perecer en el cementerio, ese cementerio que no tiene memoria y sí mucha deshonra.

(Ya sabes la política es la política y simplemente Zedillo no quería a otro de los suyos en la silla, él quería pasar a la historia como hijo de la Democracia, como estandarte de lo moderno. Los azules llegaron y yo me fui con ellos, pensé que eran los buenos, que nos llevarían a la gloria después de la decadencia de tus instituciones políticas pero ahora sé que tu ciclo duró 71 años y el de ellos durará 12)

Pero siempre te he sido fiel… Sólo estuve con aquel porque tenía miedo, porque quería obtener información para ti, para que volvieras, ya ves que te he ayudado en todo lo humanamente posible y en parte tu futuro ascenso se debe a mí. Yo traicioné a los que antes apoyé para que volvieras con más fuerza que antes.

(En el banquillo de acusados y regañados aprendiste a ser oposición, aprendiste a jugar a la política, usando todas las tácticas magistralmente. Manejas el diálogo y la negociación como extremidades adiestradas. Las élites azules se dieron cuenta que estar vestido de azul no es patriótico, por ello vuelven a acogerte como operador político. Se te extraña, se extraña tu institución fuerte, esa que se imponía y mandaba sabiendo lo que hacía y no pendejadas como los actuales que para todo se dejan mangonear. Ya ves no pueden con grupos de poder como el SNTE, narcotraficantes, medios masivos, etc.)

Espero tu regreso, estoy ansioso de él, lo único que puedo pedir en este momento es tu regreso. Regresa, ven, vuelve… No quiero a otro. El otro nos ha tratado muy mal, tan mal que mira mi situación: sin dinero, sin empleo, sin vivienda, sin educación, sin alimento; soy un nuevo jodido y para acabarla hasta enfermo. Hay quienes maldicen tu nombre, pero yo les replico una y otra vez: sus santos de adoración son sólo copias malas y frustradas.

(Ahora que estarás en la cima y es cuestión de tiempo para ascender, no has dejado de lado tu juego, sabes que para durar más años en el poder debes acomodar todo. Por ello, los pequeñitos que quieren jugar a la política, con su siempre gastado y anticuado discurso del cambio y alternativa, desaparecerán; el bastardo estará destinado a ser la oposición cómoda, el hijo nunca podrá contra el padre; y el católico se disminuirá y pagará por todos aquellos atentados en contra de su majestad. Es política y son políticos pero la gran diferencia no son sólo los colores…)

Quizá no seas el mejor y tampoco la mejor opción pero no he conocido mejor gobernante que tú…
29 de abril de 2009

Tomado de Infocerdo, segunda edición.

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