8 jun. 2009

Mexicanos al grito de… ¿pánico?

Por: José Angel Ramírez

Dicen que soy héroe,
yo débil, tímido, casi insignificante,
si siendo como soy hice lo que hice,
imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos.
Mahatma Gandhi

En México sufrimos de todo –al menos para los habitantes del país–. En el periodo actual sufrimos por distintas índoles pero muchos nos seguimos preguntando a qué se deberá… Este escrito tiene la función de hacer una reflexión sobre nuestros problemas de manera crítica.

La crisis económica se percibía desde hace dos años e hicimos caso omiso al llamado, ahora tenemos consecuencias que se prolongarán por un largo periodo –quizá finales de 2010–, o sea una contracción de 5% del PIB este año y probablemente 6% con la situación de la influenza. En estos momentos, se ha declarado una epidemia en fase 5 de seis posibles –de acuerdo a los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS)–, surgen en este contexto desde teorías de conspiración hacia México por parte de la comunidad internacional hasta fatales cuadros clínicos del virus influenza A cepa H1N1 que son apocalípticos. Otro problema es la decadencia del régimen político (instituciones políticas) que no se adecúa a la nueva dinámica del sistema político (actores políticos).

Después de la lucha armada que se desató en 1910, por la petición de Francisco I. Madero de elecciones limpias, en 1929 con el control absoluto de Plutarco Elías Calles después que en 1928 ordena asesinar a Obregón, impone a Emilio Portes Gil (1928-29), a Pascual Ortiz Rubio (1929-32) y a Abelardo Rodríguez (1932-34) en la presidencia. En 1929, funda el Partido Nacional Revolucionario (PNR) que aglomera a los caudillos de todo el país, al periodo se le conoce como Maximato, dado que Elías Calles era el jefe máximo de la Revolución y quien controló la política del país hasta que Lázaro Cárdenas lo corre del país en 1936. Para 1938 es necesaria una reconstrucción de las instituciones políticas callistas, entonces se forma el partido el partido oficial: Partido de la Revolución Mexicana (PRM). Éste dura hasta 1946 que las condiciones económicas, políticas y sociales en el país requerían de una nueva dinámica en la política, ese año es formado el Partido Revolucionario Institucional (PRI) que duraría en el poder político hasta el año 1997 cuando en la cámara de diputados sólo obtiene el 47% de 500 curules. Y para el 2000 pierde el símbolo de su poder máximo por 71 años en el país: El Ejecutivo Federal (Presidencia).

Se preguntarán ¿por qué ocurrió esto? y ¿por qué nos habla de esto? Les hablaba de la decadencia del régimen y como hemos visto el abuelo (PNR) y padre (PRM) del PRI lograron mantener su hegemonía siempre y cuando supieran leer el mundo, o sea, supieran donde debían posicionarse, en concordancia con los eventos económicos, políticos y sociales del momento. Todo ocurre en la década de los setenta y ochenta cuando Luis Echeverría y López Portillo comienzan a manejar exorbitantes presupuestos, habiendo una diferencia entre el gasto presupuestado y ejercido, o sea entre 100% y 200% para el sexenio echeverrista; y 1000% y 2000% para el portillista. Lo que causó mayor deuda para México, además la política pública nacida en el sexenio echeverrista, de venta de mano de obra no calificada o semi calificada en detrimento del desarrollo de la industria y campo mexicano, dejó a la población en serias desventajas. Al 2007, la deuda mexicana era de 3 billones 358 mil 223 millones de pesos, o sea, en promedio cada mexicano debe pagar 31 mil 983.1 pesos.

Es por ello que el presidente comienza a perder su fuerza de mandato y la oposición se fortalece. En el período de 1997 a 2003, durante la LVII legislatura, se da una reformulación de los poderes fácticos y grupos de poder, y su actuación dentro de los Poderes de la Unión. Como La Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN), La Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), importantes órganos para el desarrollo industrial y empresarial en México, que en recientes años pugnaron por la supresión del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y el recorte al Impuesto al Valor Agregado (IVA), lo que en otro periodo hubiera sido imposible. Lo que acabo llevándonos a una partición del poder político y con miras a una lucha equitativa en contra de lo que fue el régimen priista autoritario, que si bien no fue malo, sí fue poco participativo y democrático.

Ahora, todos decimos que el gobierno tiene la culpa, si algo pasa todo recae en la cúpula gobernante, quizá se tenga razón. Por algo existe la clase política, porque los ciudadanos o pobladores promedio no somos capaces de tener, y mucho menos, instrumentar herramientas para el desarrollo económico-social de una población.

Se dice que el gobierno bien pudo haber prevenido nuestros problemas con políticas públicas bien hechas, planes sexenales y cada dependencia gubernamental bien estructurada con acciones concretas. Si analizamos la situación mexicana no se ha podido llegar a un bienestar de la población porque simplemente la población no ha estado presente en la discusión. El gobierno ha hecho todo mal, no han podido consensar ideas básicas como es el bienestar de la población al interior del Congreso de la Unión, no ha podido negociar con las minorías para formar bloques de voto, tampoco ha podido impulsar reformas para un mejoramiento de las instituciones políticas, ¿son un desastre total porque nunca han gobernado?, por supuesto que es cierto. Pero ¿la población dónde ha quedado?, ¿acaso necesitamos ser pagados por grupos políticos o de poder para convertirnos en grupos de negociación?, ¿sólo así somos capaces de actuar en conjunto, pagados?

Se nos ha presentado una inmejorable manera de cambiar al país en beneficio de la población. Spencer hablaba del Derecho Divino como el legitimador de los regímenes medievales y su equivalente en la modernidad es el “voto efectivo”. No debimos permitir que el voto fuera el legitimador de la Democracia representativa, pero lo hicimos. Debimos organizarnos para formar un grupo de poder con incidencia real en el debate político y la creación de políticas públicas, mediante la incorporación de agentes en la cúpula gobernante, preocupados por la población y no en sus negocios.

¿Qué hicimos, nos quedamos; cruzados de brazos; llorando por papá gobierno; añorando el viejo régimen; quejándonos por todo; culpando a todos menos a nosotros, tal como lo hacemos ahora con el PAN? Lo tachamos de mal gobernante (y es cierto) pero no es su culpa exclusivamente. El PRI y PRD no han hecho absolutamente más que echarle piedritas al costal para que llegue más que demacrado a elecciones federales el panismo (2009 y 2012).

Mexicanos al grito de guerra es una frase llena de sentimiento. Refleja la importancia (de acuerdo al discurso patriótico) para nuestro país de aquéllos que hicieron de lo imposible lo posible, de aquéllos que podemos llamar héroes. Para Luis Alberto Ayala, cuando habla del heroísmo en Calasso, encontramos esta cita: “El límite de lo posible es la propia gesta heroica. Jugar con el azar es jugar en el límite del límite. Siempre con la certeza de que en cualquier momento se puede caer en el abismo; pero también con la certeza de que si el abismo no nos estuviera esperando, nada tendría sentido”. ¿Por qué no arriesgarnos un poco? Se necesita de héroes, de personas audaces que se atrevan a brincar ese abismo y disfruten haciéndolo.

Acaso la pregunta que debemos hacer, en lugar de cuestionarnos por qué nos va tan mal; por qué tenemos todos los malos políticos en México; por qué siempre nos pasa lo malo; por qué nadie se preocupa por el país, la pregunta sería ¿Por qué no poner un anuncio diciendo: Se buscan personas audaces con tendencia al heroísmo calassoniano en México, porque de verdad los necesitamos… quizá en algún lugar remoto estén?…


Fuentes consultadas:
AYALA, Fernando; y MARTÍNEZ, David (compiladores); Arte y Poder, Innovación editorial Lagares, 2008, México, D.F.
REVELES, Francisco; El nuevo Sistema Político Mexicano: Los Poderes de la Unión; Gernika, 2006, México, D.F.

Fuentes electrónicas:
http://www.jornada.unam.mx/2007/02/18/index.php?section=economia&article=024n1eco

2 jun. 2009

Extinciones

Por: Alán Palacios
En tiempos de influenza humana parece atrevido hablar de extinciones, sin embargo, resulta ser éste un tema obligado para comprender la vida misma, un ciclo interminable de adaptaciones, radiaciones de especies y extinciones masivas. Todo ello sugiere, a la extinción como una causa natural e incluso obligada de los procesos naturales de la vida.

La extinción es uno de los problemas más interesantes y que más preocupa (o debería preocupar) a la sociedad actual, ya que, cada día es más evidente el comienzo de una extinción de varias especies que eventualmente afectaría a la especie humana. Por estos motivos, la comunidad científica ha vuelto a interesarse por el fenómeno de la extinción, haciéndolo ahora de una forma multidisciplinar, en especial desde que se propuso que los dinosaurios y otros organismos habían desaparecido en una extinción catastrófica, a causa del impacto de un gran meteorito (Molina, 1995).

La extinción es un fenómeno tan frecuente y tan bien documentado en el registro fósil que pone en evidencia el destino inexorable de toda especie: la extinción. Cuando se analiza a detalle la historia de la diversidad biológica, se puede apreciar que sólo una pequeña fracción de las especies, que han vivido alguna vez, están presentes en la actualidad. Las especies actuales representan menos del 0.1% de la biodiversidad global, es decir, del conjunto de todas y cada una de las especies que han existido a lo largo de la historia de la vida en la Tierra (Curtis et al, 2008).

En términos sencillos, cualquier especie que sea incapaz de sobrevivir o reproducirse en su ambiente y que tampoco pueda trasladarse a otro ecosistema, donde sí sea capaz de realizar estas cosas, muere y se extingue. Tales causas son:

1.Introducción de especies exóticas.
2.Remplazo de ecosistemas naturales debido a la depredación de un nicho ecológico o uso desmedido de los recursos naturales.
3.Desastres naturales.
4.Contaminación de los ecosistemas.

Los seres humanos han trasladado animales y plantas desde un lugar del mundo a otro, durante cientos de años, algunas veces de manera deliberada, por ejemplo la introducción del ganado a regiones totalmente ajenas y otras de manera accidental, por ejemplo las ratas que se escapaban de los barcos. En la mayoría de los casos, estas introducciones no son exitosas pero cuando se establecen como especies invasoras, las consecuencias pueden ser catastróficas, incluso para el humano. Las especies invasoras pueden afectar a las nativas, depredándolas, compitiendo con ellas, destruyendo o degradando indirectamente su hábitat y/o introduciendo patógenos o parásitos capaces de enfermarlas o matarlas.

Las especies nativas o endémicas no cuentan con mecanismos específicos para competir o combatir los efectos de las especies no nativas o exóticas. Un ejemplo claro de ello, es la Influenza humana A-H1N1, los seres humanos no contamos con los anticuerpos necesarios y específicos para contrarrestar los efectos de esta infección, ya que, no es una enfermedad de origen humano, puesto que era una enfermedad exclusivamente porcina. Aunado a las causas naturales, las mismas poblaciones humanas pueden actuar como predadores invasivos. De acuerdo con la "hipótesis de caza excesiva", la rápida extinción de la megafauna es resultado de la repentina llegada del ser humano a esos ambientes con animales que nunca antes habían entrado en contacto con los primeros y que estaban completamente inadaptados para sus técnicas de depredación.

A través de la historia humana, se ha generalizado la idea que las grandes extinciones han sido provocadas por fenómenos naturales. Un ejemplo puede ser la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años cuando el impacto de un gran meteorito acabo con su existencia, está bien documentado el caso. También, una crisis de extinción puede llegar a ser provocada por el humano, creando pequeños cambios en la organización de los ecosistemas y dichos cambios pueden provocar pequeñas extinciones, dependiendo del grado de interdependencia dentro del sistema (Curtis, op cit).

En la actualidad, es un hecho desafortunado que a medida que se aumentan las necesidades humanas para la tecnología, el humano pierde conciencia de la gran riqueza que representan los otros organismos con los cuales compartimos nuestro planeta. El dejar de tener conciencia para ellos significa orillarlos progresivamente hacia su extinción.

En memoria de Capitán
Amigo, Guardián y Hermano

Bibliografía:
Curtis, H; Barnes, N. S.; Schnek, A; Massarini, A. 2008. Biología. Médica Panamericana. España.
Gómez-Pompa, A. 1979. Biología. Compañía Editorial Continental. México.
Navarro-López, C. 2002. Biología 1. Omega. México.
Steinberg, Y.; Arnaiz, C.; Rodríguez-Zoya, L. y Salinas Y. 2005. Implicancias políticas de las pandemias de
Weinz, H. 1985. La ciencia de la Biología. Omega. México.

Fuentes electrónicas:
Molina, E. 1995. Modelos y causas de extinción masiva. Interciencia 20(2): 83-89. URL: http://www.interciencia.org.ve
http://www.diariocolatino.com/es/20090502/nacionales/66379/
http://es.wikipedia.org/wiki/Animales_extinguidos