2 jun. 2009

Extinciones

Por: Alán Palacios
En tiempos de influenza humana parece atrevido hablar de extinciones, sin embargo, resulta ser éste un tema obligado para comprender la vida misma, un ciclo interminable de adaptaciones, radiaciones de especies y extinciones masivas. Todo ello sugiere, a la extinción como una causa natural e incluso obligada de los procesos naturales de la vida.

La extinción es uno de los problemas más interesantes y que más preocupa (o debería preocupar) a la sociedad actual, ya que, cada día es más evidente el comienzo de una extinción de varias especies que eventualmente afectaría a la especie humana. Por estos motivos, la comunidad científica ha vuelto a interesarse por el fenómeno de la extinción, haciéndolo ahora de una forma multidisciplinar, en especial desde que se propuso que los dinosaurios y otros organismos habían desaparecido en una extinción catastrófica, a causa del impacto de un gran meteorito (Molina, 1995).

La extinción es un fenómeno tan frecuente y tan bien documentado en el registro fósil que pone en evidencia el destino inexorable de toda especie: la extinción. Cuando se analiza a detalle la historia de la diversidad biológica, se puede apreciar que sólo una pequeña fracción de las especies, que han vivido alguna vez, están presentes en la actualidad. Las especies actuales representan menos del 0.1% de la biodiversidad global, es decir, del conjunto de todas y cada una de las especies que han existido a lo largo de la historia de la vida en la Tierra (Curtis et al, 2008).

En términos sencillos, cualquier especie que sea incapaz de sobrevivir o reproducirse en su ambiente y que tampoco pueda trasladarse a otro ecosistema, donde sí sea capaz de realizar estas cosas, muere y se extingue. Tales causas son:

1.Introducción de especies exóticas.
2.Remplazo de ecosistemas naturales debido a la depredación de un nicho ecológico o uso desmedido de los recursos naturales.
3.Desastres naturales.
4.Contaminación de los ecosistemas.

Los seres humanos han trasladado animales y plantas desde un lugar del mundo a otro, durante cientos de años, algunas veces de manera deliberada, por ejemplo la introducción del ganado a regiones totalmente ajenas y otras de manera accidental, por ejemplo las ratas que se escapaban de los barcos. En la mayoría de los casos, estas introducciones no son exitosas pero cuando se establecen como especies invasoras, las consecuencias pueden ser catastróficas, incluso para el humano. Las especies invasoras pueden afectar a las nativas, depredándolas, compitiendo con ellas, destruyendo o degradando indirectamente su hábitat y/o introduciendo patógenos o parásitos capaces de enfermarlas o matarlas.

Las especies nativas o endémicas no cuentan con mecanismos específicos para competir o combatir los efectos de las especies no nativas o exóticas. Un ejemplo claro de ello, es la Influenza humana A-H1N1, los seres humanos no contamos con los anticuerpos necesarios y específicos para contrarrestar los efectos de esta infección, ya que, no es una enfermedad de origen humano, puesto que era una enfermedad exclusivamente porcina. Aunado a las causas naturales, las mismas poblaciones humanas pueden actuar como predadores invasivos. De acuerdo con la "hipótesis de caza excesiva", la rápida extinción de la megafauna es resultado de la repentina llegada del ser humano a esos ambientes con animales que nunca antes habían entrado en contacto con los primeros y que estaban completamente inadaptados para sus técnicas de depredación.

A través de la historia humana, se ha generalizado la idea que las grandes extinciones han sido provocadas por fenómenos naturales. Un ejemplo puede ser la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años cuando el impacto de un gran meteorito acabo con su existencia, está bien documentado el caso. También, una crisis de extinción puede llegar a ser provocada por el humano, creando pequeños cambios en la organización de los ecosistemas y dichos cambios pueden provocar pequeñas extinciones, dependiendo del grado de interdependencia dentro del sistema (Curtis, op cit).

En la actualidad, es un hecho desafortunado que a medida que se aumentan las necesidades humanas para la tecnología, el humano pierde conciencia de la gran riqueza que representan los otros organismos con los cuales compartimos nuestro planeta. El dejar de tener conciencia para ellos significa orillarlos progresivamente hacia su extinción.

En memoria de Capitán
Amigo, Guardián y Hermano

Bibliografía:
Curtis, H; Barnes, N. S.; Schnek, A; Massarini, A. 2008. Biología. Médica Panamericana. España.
Gómez-Pompa, A. 1979. Biología. Compañía Editorial Continental. México.
Navarro-López, C. 2002. Biología 1. Omega. México.
Steinberg, Y.; Arnaiz, C.; Rodríguez-Zoya, L. y Salinas Y. 2005. Implicancias políticas de las pandemias de
Weinz, H. 1985. La ciencia de la Biología. Omega. México.

Fuentes electrónicas:
Molina, E. 1995. Modelos y causas de extinción masiva. Interciencia 20(2): 83-89. URL: http://www.interciencia.org.ve
http://www.diariocolatino.com/es/20090502/nacionales/66379/
http://es.wikipedia.org/wiki/Animales_extinguidos

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