19 feb. 2010

El amor y la amistad en medio de la crisis


Claudio II quien gobernó el Imperio Romano, del 268 al 270, fue famoso por sus campañas militares en defensa del emporio. Primero los Alamanes en el lago Benacus, después los godos y aliados en la batalla de Naissus, y, por último, recuperó zonas de los galos en Hispania y Galia. Cuando se disponia atacar a los vándalos, que saqueaban Panonia, se enferma y muere.

El éxito de sus incursiones, se piensa, fue por la profesionalización de sus soldados, les prohibía casamiento ya que repercutía directamente en su quehacer mílite. Un monje cristiano, llamado Valentín, casaba en secreto a los militares, lo que lo llevo a su muerte el 14 de febrero del 269, lo que posiblemente marcó la festividad.

En México también se celebra pero hoy, hoy es un día diferente. Hoy estamos ante una crisis económica, según fuentes del Inegi a diciembre de 2009, la Población Económicamente Activa (PEA) ronda los 63.8 millones de personas, de los cuales en subocupación se encuentran 5.7 millones y 2.5 millones no tiene trabajo alguno. Además, debemos agregar el bajo salario y el mercado informal del trabajo.

El metro luce como cualquier día, a excepción de unos cuantos globos en forma de corazón, estrella o una figura que podríamos tildar de “lindo”. Se ven muchas parejas y personas solas esperando en los andenes, la mayoría debajo del reloj. Muchas chicas sostienen su respectiva flor, chocolates, bombones y/o tarjeta. Y no falta la pareja que sube sólo a “echar un poco de pasión”.

Podríamos decir que la gente se ha quedado en casa, el día de asueto no cae nada mal después de una semana pesada y estresante en la ciudad. Predominan las personas jóvenes que llevan un pequeño presente o simplemente han salido arregladas a dar una vuelta por el Parque Hundido, el México, Coyoacán o el clásico Chapultepec.

En la zona cultural de Ciudad Universitaria (CU) se ha dado cita para un concierto del grupo Paté de Fuá que es particularmente famoso entre chicos jóvenes de clase media, denominados chairos. Los chairos no creen en estos días comerciales, pero hoy han salido con su pareja a escuchar a la agrupación que toca una interesante mezcla de tango y jazz.

Hay una carpa de unos 30x10 metro que contenía sillas –lo cual resulta raro en un evento así–, los asistentes llegaban en pequeñas caravanas usando de transporte el pumabus. El sol era débil pero suficiente abrumador para los espectadores quienes portaban boinas estilo bilbao o gajos, sombreros, gorras, paraguas o usaban sus ropas para protegerse.

A las 12:15 Paté de Fuá subió al escenario y comenzó a tocar, la explanada del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) seguía a medio llenar pero conforme avanzaba la hora se llenaba más, a las 12:30 estaba ya en su punto máximo.

Ciclistas que acostumbran a pasear por CU los domingos paraban a observar el evento, otros sentados en el pasto escuchaban agradables melodías y otros más entraban al pequeño estanque para refrescarse. Se veían grupos de jóvenes haciendo malabares con bolos y demás parafernalia. Apenas se lograban ver 3 globos recordando la festividad, aunque era común ver a muchas parejas dedicar canciones románticas a su pareja, las cantaban y bailaban un poco al son de la música.

La gente disfrutó el espectáculo y llegaron a corear algunas canciones como “Muñeca” y “Linyera”. El evento terminó a las 13:30, seguido de una firma de autográfos que tenía una enorme fila de seguidores de los músicos, los discos fueron vendidos con anterioridad en 100 pesos.

A las 16:00 el zócalo lucía desolado a diferencia de años anteriores en los que se congregaba una gran masa para repartir abrazos, besos y miradas coquetas a diestra y siniestra. Se encontraban varios stands del gobierno capitalino haciendo publicidad de artistas y lugares recreativos/turísticos o recordando que el sexo protegido es mejor. Nada asombroso.

Por las calles caminaban nutridos grupos juveniles que recorrían la ciudad tomados de la mano de su pareja. Algunos se dirigían a un lugar llamado “las escaleras”. Éste se ubica a un costado de templo mayor, frente a la librería Porrúa en la calle Donceles. Se necesita ser muy curioso, ya que no es fácil verlo. En realidad, es una vecindad abandonada, la cual es usada desde hace años para vender cervezas “muertas” y el consumo de drogas está permitido.

Muchos de ellos sólo entran a drogarse, en pareja, un poco y salían a la aventura que les ofrece el Centro Histórico. Aquellos jóvenes visten con típicas prendas de determinado grupo social (punks, hippies, chairos, metaleros, fresas, rockers, etc.), todos con caguama en mano y menos con cigarro o alguna droga. Y en ratos de ocio pintaban la pared con frases pseudointelectuales y debatían apasionadamente sobre filosofía.

Se escuchó un rechiflido recordando a la madrecita de un pobre borracho que se atrevía a gritar “¡Feliz Día del Amor!”. Ellos negaban la fiesta, pero se encontraban en tertulias donde predominaban los noviazgos y los versos sacaban a relucir su parte más sentimental.

Es así como los jóvenes disfrutan y festejan el 14 de febrero, rechazándolo, creyendo que se han olvidado de él pero están tan cerca de ellos. La diferencia no es solamente que los tiempos y acciones cambian, sino lo jodido que estamos...
José Angel Ramírez Hernández
14 de febrero de 2010

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