25 feb. 2010

Juventud: Breve reflexión


De mis disparates de juventud,
lo que más pena me da no es el haberlos cometido,
sino el no poder volver a cometerlos.
Pierre Benoit

Si la juventud es un defecto,
es un defecto del que nos curamos demasiado pronto.
James Russell

En la década de los 70´s, los movimientos juveniles de finales de los 60´s habían hecho una serie de cambios estructurales en los régimenes de gobierno. Lo que se denominó la Revolución del 68 fue una serie de protestas de la juventud, asociadas a otros sectores sociales, algunos de ellos fueron el movimiento hippie en los Estados Unidos; la Primavera de Praga que pugnaba por una democratización del régimen “socialista”; las protestas universitarias y obreras en Paris; el movimiento estudiantil en México; y en menor medida el apoyo de la juventud española. Todas ellas compartían un gran fin, cambiar la forma de hacer política. Querían ser escuchados y tomados en cuenta en las resoluciones políticas. ¿Lo lograron?

En la Grecia Antigua se sentaron las bases para la Democracia, la Democracia que le daba poder de decisión a los ciudadanos sobre la polis, los ciudadanos eran personas que obtenían su posición social a partir del nacimiento porque contaban con un nivel socioeconómico mayor, su libertad, y eran propietarios y jefes de familia. Así que no cualquier persona era capaz de influir en la política, sólo los sectores más maduros dentro de la estructura social.

La juventud comprende desde los 17 y 18 años hasta los 25 y 29 años de edad, cuando sale de la pubertad, biológicamente, está preparado para afrontar problemas pero carece de experiencia, por ello en la juventud adquiere herramientas psico-sociales que ayudan en su desarrollo y afrontamiento de la edad adulta. El joven en esta posición es menospreciado por estatus social de inexperto en el campo del análisis y la toma de decisiones.

En los movimientos sociales asumimos que los protagoniza un sector social así que debemos analizar el actor social. El actor social si bien no es la clase social, sí es la representación de la misma. Lo mismo pasa hoy y década atrás, si bien la sociedad no participa en su conjunto sí hay representantes de los sectores sociales y estos en conjunto de la sociedad. Entrada la década de los 70´s los gobiernos se ven obligados a negociar y dialogar con un nuevo actor político que tiene recursos propios y por lo tanto autonomía.

Los jóvenes exigieron una representación, de tal manera que sus demandas fueran agregadas a la agenda de gobierno, ellos abrieron los canales de comunicación de un sector social rezagado, democráticamente, a instituciones conservadoras que los ignoraban porque no tomaban en cuenta sus propuestas y necesidades, simplemente se limitaban agregar peticiones de los sectores sociales tradicionales.

La fuerza e innovación han sido estandarte de lucha y defensa de la juventud moderna, además ha mantenido al día a las instituciones que son constantemente golpeadas por la incertidumbre y dinamismo de la modernidad. Salvador Allende mencionaba “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”. Debemos comprender por revolución como una transformación estructural mediante las armas, pero esta transformación estructural no siempre es drástica e inmediata, y enteder que el intelecto y voluntad también son armas, incluso más poderosas que las convencionales.

Viendo que los jóvenes del 68 eran un movimiento bien organizado que aprovechaba las oportunidades, ¿por qué esa generación no siguió haciendo esos cambios llenos de frescor? La razón podríamos encontrarla en la misma estructura social que absorbe y dota a las personas de nuevas metas e intereses conforme avanzan en la jerarquía social. Es un tema que merece una reflexión aparte de la cual no podemos negar la fuerza tácita del sistema para cambiar a los jóvenes.

Aún así podemos preguntarnos ¿qué hubiera pasado de la humanidad sin el deseo, entusiasmo, frenesí, ímpetu, intranquilidad, impaciencia y pasión de la juventud?, ¿acaso la revolución sería un concepto sin idea, o sea una mera palabra? ¿Qué hubiera sido de nosotros gobernados por adultos y ancianos que no tenían la locura y estupidez de un joven que piensa en cambiar el mundo, que todavía cree que ser realistas es creer en lo imposible; que lo prudente es arriesgar el todo por el todo; que un ideal no es una idea sino un hecho potencial; que la estabilidad y mesura son sinónimo de colmar el espíritu de pasión; que lo más inteligente es ir a la guerra sin fusil pero sí con convicción e ideas; que las piezas de sacrificio no son insignificantes más bien abren el juego; que el futuro se construye y no está predeterminado?

¿Qué hubiera sido de nosotros seres miedosos y pensantes?
José Angel Ramírez Hernández
5 de diciembre de 2009

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