30 oct. 2010

Política, Ideología y Cine


A partir de un modelo sociológico del Estado, se ubica y establecen funciones y características del cine como una institución social que pregona un discurso, el discurso proviene del Estado, grupos de poder y/o grupos civiles que pueden alinearse o contraponerse, que luchan y tratan de imponer creencias, ideas y valores.

Joel Migdal, catedrático de la Universidad de Washington, formuló a partir de un trabajo revisionista de la Sociología del Estado y tipos de dominación de Max Weber, un modelo teórico de análisis del Estado, así pretende encontrar las relaciones de poder político, funcionamiento, características y conformaciones.

El modelo no sólo funciona para un momento y espacio determinados, sino que con datos históricos y el apoyo de algunos teóricos de la evolución del Estado Moderno podemos determinar cómo se han movido las variables, actores y estructuras.

Así que podemos especificar dentro del modelo, funciones y características generales del cine como parte del aparato de dominación ideológica o en concepciones del autor como instituciones sociales que dispersan ideas y creencias con el fin de mantener el control por parte del centro de poder político.

También el estructuralismo marxista con su aguda perspectiva sociológica de los problemas políticos pone a nuestra disposición conceptos teóricos para comprender el funcionar variable y específico de cada sistema.

El Estado es una formación de instituciones supra jurídico-políticas que tiene la capacidad de formar instituciones sociales, el Estado tiene nacimiento en el seno de la sociedad, la sociedad no vista como contraposición o distinta al Estado, como lo hacen muchos teóricos de la democracia liberal, sino como formulante de la misma.

En la sociedad existe poder por doquier, quiénes tienen más fuerza pueden hacer lo que quieran, pero si estos poderes se unen conforman centros de poder más grandes y por lo tanto más dominantes, así es como surge el Estado, es la conformación del poder económico y social que da nacimiento a un nuevo nivel: el jurídico-político.

La supra estructura llamada Estado legitima, reglamenta y domina el grueso del sistema, dado que es el mayor centro de poder existente. Se ubica en el centro y a pesar que es el fuerte, no impide que se formen otros grupos en la periferia que puedan contender por el centro.

Su eje de fuerza se basa en el ejército o capacidad de fuego para aplacar concentraciones de poder alternas o la fuerza institucional de un Estado para dominar y legitimarse en un sistema. Todo depende del momento histórico del aparato estatal, si necesita una autoridad tradicional (fuerza) o moderna (dominación ideológica).

Fundamentalmente el Estado tiene 3 funciones:
1.Hace pasar intereses privados como generales.
2.Condensa las relaciones de poder y destruye o margina las alternas.
3.Reproduce a la sociedad económica y socialmente. (Osorio, 2004, pag. 20)

Así podemos reconocer dos caras del Estado, una oscura o de juego de espejos, donde se esconden los grupos de poder, lo que es más cómodo para manejar sus posicionamientos y evitar la personificación del Estado, perdiendo fuerza institucional.

Y la parte visible donde se encuentran las instituciones formales, funcionarios públicos que las manejan, y reglamentos y leyes que los regulan.

Así, el Estado es capaz, mediante las instituciones jurídico-políticas y sociales de pregonar ideas, creencias y valores que dan la pauta a la legitimación del Estado en un nivel cognitivo o de condicionamiento y que es reforzado por la fuerza o violencia legítima.

Estas ideas, creencias y valores permiten la legitimidad en el poder de un grupo de la burguesía que domina. También pueden deshacer uniones de poder en la periferia para que éstas no atenten contra el Estado o alguna de sus instituciones.

El cine como institución social que permite dominación e insurgencia mediante un discurso permite que estos grupos de poder dominantes que están escondidos en la parte oscura del Estado usan al cine como instrumento empoderar sus ideas que permitan el desarrollo de su sector económico o alcance de sus objetivos.

Para Nancy Fraser en la esfera de lo público existen arenas contradiscursivas donde las posiciones ideológicas se baten con elementos retóricos cada una (Fraser, 1991, 23-58), así se da esta batalla por parte del centro y las periferias, ambas defendiendo y acrecentando su influencia.

La fortaleza y estrategia de los centros permite la cooptación o desaparición de aquellas uniones que no forman parte de la hegemonía en el poder, que transgreden el sistema dominante y no respetan los ejes institucionales, que no destruyen el Estado y por lo tanto no se dan pasos atrás en su desarrollo de dominación.

José Angel Ramírez Hernández
7 de junio de 2010

Bibliografía:
Fraser, Nancy (1991), 'Repensar el ámbito público: una contribución a la crítica de la democracia realmente existente' en Debate Feminista. Marzo 1993 (7), pp 23-58, México, D.F.
Migdal, Joel (2001), State-in-Society. Studyng how states and societies transform and constitute one another. USA, Cambridge University Press.
Osorio, Jaime (2004), El Estado en el centro de la mundialización. México, D.F. FCE.
Poulantzas, Nicos (1969), Poder Político y Clases Sociales en el Estado Capitalista. México, D.F., Siglo XXI.

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