15 nov. 2010

Legislación cinematográfica en México


En México recita una frase: las reglas se hicieron para romperlas. ¿Por qué los marcos jurídicos existentes se rompen, violan y transgreden? Ley aprobada y publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) se vuelve burla por parte de sectores sociales, aún cuando tiene “buenas” intenciones, y peor aún, ni siquiera es acatada por las autoridades...

Las leyes son ordenamientos que establecen una manera parcial, objetiva y transparente de dirimir conflictos, debido al conocimiento de normas y sanciones de ambas partes. También permite establecer reglas de operación para una cuestión específica respecto a la vida de la población.

Las normas son necesarias para cualquier sociedad, el punto a discutir en este ensayo es dar una explicación a la inoperancia de las leyes mexicanas y por qué especifícamente la Ley Federal de Cinematografía y Ley de Fomento del Cine Mexicano en el Distrito Federal no dan los resultados que esperaban con su entrada en vigor.

Existen dos problemas de legitimación de las normas, uno en la población, otro en las autoridades. Los agentes que no la obedecen incitan a otros, causando que la dirimición de conflictos sea informal y/o ílicita, transgrediendo los marcos institucionales.

El jurista italiano, Giorgio Del Vecchio, decía que las costumbres son etapa embrionaria de las leyes, si se intenta imponer una nueva forma de actuar que nos parece tan común y teniendo como supuesto que la autoridad funcione como brazo coercitivo y coactivo de la ley, las cárceles estarían llenas y cada tris sería momento de violación a la ley (Vecchio en García, 1940, págs. 25-35).

En una situación así, lo que pasaría es que la autoridad no sería capaz de mantener el Estado de Derecho, que es un compromiso con los marcos jurídicos (jerga de la Democracia moderna), se necesita, en inicio, de coercitividad y coactividad sino las leyes serían llanamente un papel, lo que obliga a obedecerlas es la capacidad estatal para penalizar (Bobbio en Fernández, 1996, págs. 203-214).

Ello puede llevarnos a un colapso estatal, ya que la excesiva presión sobre la población ocasión opresión y tiranía. Maquiavelo hace una clara diferencia entre República y Principado, ésta heredada por el árbol genealógico, aquélla obtenida en base a la fuerza. Lo que hay que hacer para no perder el dominio es no oprimir y respetar a la población en sus costumbres, dejar que se comporten como acostumbran y normativizar su actuar. En todo caso, el mismo pueblo puede orquestar o coadyuvar a la caída del gobernante (Maquiavelo, 1513).

En una constitución lo que permitirá la eficacia de las leyes sería plasmar los intereses de los grupos fácticos (Lasalle, 1862) que pondrían a disposición del Estado sus recursos y fuerza para generar una centralización de poderes sociales y económicos, y generar poder político.

El poder político se genera de la conjunción y concentración de poder social y económico de una parte de la población para crear un fuerte centro de poder que domine y neutralice a las periferias renuentes a la autoridad de los que forman parte de ese nuevo escalafón.

Sólo después de haber fortalecido las instituciones con mecanismos coercitivos y coactivos, la población se acostumbra a vivir dentro del marco de Derecho, así, con el estreno de una nueva ley se dan los resultados deseados, ya que la población ha pasado de un estado de dominación tradicional (fuerza) a uno moderno (ideológico) por el condicionamiento (Poulantzas, 1986).

El materialismo diálectico nos dice que existen dos caras del Estado la visible e invisible, en este caso sólo nos ocuparemos de la segunda, donde se resguardan los grupos de poder que imponen sus ideas e instituciones a partir de la “conquista” del Estado (Osorio, 2004), así se le da difusión a las ideas que le permiten empoderar al grupo, grupos o coaliciones de burgueses en el poder.

Así, si los poderes fácticos pretenden hacer marcos jurídicos que preserven sus intereses necesitan echar mano de las instituciones sociales que vociferan las creencias, ideas y valores del grupo dominante en el Estado para que sea aceptada en la población (Migdal, 2001), claro con el condicionamiento de la sociedad hacia las leyes de por medio.

Si se piensa que las leyes existen para imponer un orden y dar resultados de “mejoramiento” en las acciones civiles, significa que el proceso debe estar acompañado de un condicionamiento de la población que se sujete a lo dispuesto por las autoridades para legitimar el marco jurídico; la aprobación de los grupos de poder que usarán recursos y fuerza para legitimar y apoyar la aceptación de las normas entre la población; y las instituciones que reforzarán la legitimidad con penalización para su acatamiento, y esparción de las creencias, ideas y valores para su aprobación.

Si seguimos pensando que sólo con leyes se puede gobernar sin mirar los procesos de la máxima estructura de dominación, se fracasara en la búsqueda de resultados... Así, sin más, los resultados en los campos de estudio, producción, rescate y conservación no llegan a la cinematografía nacional porque los principales actores y factores estructurales se desarrollan en torno a la comercialización y exhibición.

Me parece que si se quiere potencializar el cine mexicano lo que se debe hacer es buscar la legitimidad de las élites y seducirlos con las ventajas y beneficios de contar con una industria cinematográfica nacional, para que pongan a diposición recursos y presionen al gobierno.

José Angel Ramírez Hernández
13 de julio de 2010

Fuentes:
Fernández, José (1996), Norberto Bobbio: El filósofo y la política. Antología. México, D.F. FCE.
García, Eduardo (1940), Introducción al Estudio del Derecho. México, D.F. Editorial Porrúa.
Lasalle, Ferdinand (1862), Qué es una constitución. México, D.F. Grupo Editorial Exódo.
Maquiavelo, Nicólas (1513), El príncipe. México, D.F. Ediciones Coyoacán.
Migdal, Joel (2001), State-in-Society. Studyng how states and societies transform and constitute one another. USA, Cambridge University Press.
Osorio, Jaime (2004), El Estado en el centro de la mundialización. México, D.F. FCE.
Poulantzas, Nicos (1969), Poder Político y Clases Sociales en el Estado Capitalista. México, D.F., Siglo XXI editores.
Poulantzas, Nicos (1986), Estado, Poder y Socialismo. México, D.F. Siglo XXI editores.

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