11 may. 2011

La simulación: Egipto


En 1957, Tomasi di Lampedusa escribía al final de su novela Il Gattopardo: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. Los seres vivos y objetos pertenecen a condiciones histórico-sociales determinadas; variables y actores sociales que pertenecen a un momento.

En Medio Oriente y el Norte de África ocurre una revolución, un levantamiento de la población en contra de sus gobernantes.

La teoría del sistema político plantea que los insumos que reciben los elementos políticos deben ser transmitidos a los elementos administrativos que planearán, organizarán, instrumentalizarán, dirigirán, controlarán y evaluarán la política, así, se evita que el sistema se colapse.

Las soluciones a las demandas otorgan legitimidad, autoridad y estabilidad políticas, si no se atiende a la población probablemente termine rebelándose porque lo único que tendrán que perder serán condiciones sociales y económicas deplorables.
Todo comenzó con Mohamed Bouazizi era una comerciante informal de 26 años de edad, vendía frutas y verduras en las calles de Túnez. El 17 de diciembre de 2010, un oficial municipal lo golpeó, confiscó su báscula y volteó el carrito en que vendía porque no tenía permiso y no había querido pagar el soborno. Así, el 4 de enero se prendió fuego frente a un edificio público.

Ahora Bouaziz es llamado “Padre de la Revolución de los Jazmines”, su inmolación causó protestas en el norte de África y en la península arábiga: Túnez, Siria, Jordania, Yemen, Egipto, Libia, Argelia y Marruecos que se distinguen por tener sistemas políticos represivos, corruptos y anquilosados.

La exigencia e indignación tiene que ver con grandes problemas en la vida nacional: corrupción, educación, libertad, pobreza, trabajo, desarrollo, sencillamente piden reformas y cambios.

En el caso Egipto, Jaled Said fue muerto debido a una golpiza propinada por la policía secreta egipcia en Alejandría, debido a que en su blog comentaba la situación económica, política y social de su país, así, el 25 de enero se rompió el silencio de los jóvenes, que representan 70% de la población total. Y se sumaron a la fiebre tunecina.

Después de 18 días de masivas protestas, el presidente Hosni Mubarak, renunció al Ejecutivo el 11 de febrero y dejó en su lugar a Omar Suleiman, vicepresidente egipcio.

El actual sistema político egipcio se comenzó a formar en 1952 cuando cae el Rey Farouk I en manos del movimiento islamista personificado en Gamal Nasser que buscaba hacer del país un bastión en contra del mundo occidental. Su plan era el desarrollo de un nacionalismo árabe, en 1970 murió de un paro respiratorio y el vicepresidente Anwar el Sadat tomó el control de la política nacional.

Sadat quien pertenecía al Movimiento de los Hermanos Musulmanes rompió con el movimiento y la alianza con la URSS para redimirse de los ataques emprendidos contra Israel en 1948 y 1973, en 1976, e inició relaciones con Israel y EUA de quienes recibió ayuda económica.

Desde entonces, los gobernantes egipcios se han movido en una peligrosa línea: relaciones con EUA e Israel; y peligros de musulmanes radicales a quienes se traicionó.

En 1981, Sadat fue asesinado por integrantes de grupos radicales quedando a la cabeza Hosni Mubarak quien se formó en el regimen nacionalista árabe de Nasser. Tanto Sadat como Mubarak fueron militares formados en la URSS quienes más tarde fueron persuadidos por el gobierno norteamericano.

Después de 30 años en el poder, Hosni Mubarak tiene al sistema económico, político y social en pésimas condiciones, sin soluciones, descontento social, desigualdad económica y enfado.

El país cuenta con 80 millones de personas, del cual 40% de la población sobrevive con menos de un dólar diario y la mayoría de ellos son personas menores de 30 años que no cuentan con condiciones necesarias para vivir, su vigorosidad no les permite atemperar su ánimo.

Un intento por mejorar el ambiente en Egipto fue en 2005, EU presionó al gobierno egipcio para reformar su política electoral y permitir mayor participación de la oposición en la política formal.

Se formaron grupos políticos, entre ellos: Al Ghad con Ayman Nur que obtuvo el 12% de votos presidenciales; y Wafd que ganó 6 diputaciones. Mientras, los Hermanos Musulmanes presentaron candidaturas independientes y obtuvieron 20% de los asientos del Parlamento.

La poca capacidad de cambiar para no cambiar no fue parte de la caída de Mubarak que colapso el sistema político al no ingresar demandas y traducirlas en políticas que estabilizarían el clima social y político.

La pregunta para la prospectiva es: con tantos grupos e intereses particulares, ¿el pueblo egipcio vencerán ante grupos de poder enquistados en el sistema o será una simulación de cambio de estafeta, o sea una revolución a medias?

José Angel Ramírez Hernández
14 de febrero de 2011

No hay comentarios: