10 may. 2012

¿Por qué votar?*

YoSíCiudadano 
@YoSiCiudadano 


La Democracia es un entramado institucional que permite a los sujetos ejercer poder político con reglas, no es una panacea, no es la solución a todo, simplemente es una forma de acordar diferente, es un tipo de dominación política.

Pero este sistema diseñado para someter termina de oprimir cuando quienes no quieren ser oprimidos negocian, organizan, proponen e influyen en la toma de decisión política, entonces dejan de ser habitantes para volverse ciudadanos.

Los sistemas políticos están hechos para que la autoridad se ejerza de arriba hacia abajo, ¿pero qué ocurre cuando son muchos ciudadanos, o más bien, cuando el número entre habitantes y ciudadanos se homologa? Entonces, la autoridad se practica de abajo hacia arriba.

Por lo tanto, ocurre una revolución democrática, no un cambio súbito o violento, sólo una serie de cambios que a largo plazo se vuelven una mutación. Y esta actividad del ciudadano no está limitada a sufragar, se debe enfocar más en la planeación, control, dirección y evaluación de sus propuestas que impactarán en su contexto, o sea, la organización de los mismos para su bienestar.

Pero antes de llegar a eso, el primer paso de cualquier ciudadano debe ser votar pero conociendo por qué lo realizará, y finalmente por quién lo hará, teniendo información que sustente su acto sin haber cooptado, vendido o negociado su voto.

Así, la información es vital porque la decisión por una u otra vía se basará en la cantidad y el tipo de información que consigamos, ocurre que personas con acceso a nuevas tecnologías son los menos. Según Inegi existen 6.2 millones de hogares con Internet (22.2%) y 32.8 millones de usuarios (33.8%).

Mientras la mayor parte de la población tiene Televisión (97%) y Radio (88%) que son tecnologías con gran penetración pero son medios de comunicación unilaterales, muestran lo que directivos programan mientras en Internet existen múltiples polos de información.

Por otro lado, no existen candidatos “buenos” o “malos” porque elegir representante político es una cuestión objetiva y no subjetiva, ya que nuestra decisión afectará a los demás, por ello debemos hacernos llegar datos que sirvan para decidir.

Votar por votar y elegir por tradición o costumbre, carisma del candidato o presión sólo genera retrocesos en la Democracia, quien elige no es un ciudadano, es un sencillo habitante, un rehén de los deseos de otros o de su propio contexto.

*Publicado en Revista Suburbanos, Mayo

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