26 nov. 2012

Olvido e ignorancia


El ocioso observa, analiza, contempla y examina siempre a la expectativa de lo que harán personas comúnes, cavilando sobre sus quehaceres, actividades y ocupaciones diarias, eso lleva a que en lugar de escuchar un reproductor de música, leer un libro o conversar con un desconocido sea mejor opción mirar alrededor.

Ver los asuntos de otros, aprender de la experiencia ajena, no es vouyerismo, es aprendizaje de calle, afina sentidos y percepciones, hace que crezcamos más, ya que experimentamos a través de otros.

Mientras los distraídos siempre les pasa lo peor, no saben leer lo que se tornará, ni cómo actuar en cierta coyuntura.

La modernidad hace que todo se mueva rápidamente, pierda nuestra capacidad de asombro, sistematice lo anormal, e inestabilice constantemente nuestra conciencia, lo que lleva a crisis constantes de existencia y personalidad.

Eso mismo debería arrojarnos a preocuparnos por conocer lo que le pasa a los demás porque es lo que podría pasarnos, el que no nos haya tocado X o Y situación es motivo para mayor preocupación, para prepararnos cómo nos atacará la vida.

Las probabilidades de los incidentes X o Y se distribuyen entre toda la población, no nos inmunizan, más bien guardan su ataque para más adelante en caso que las estadísticas lo quieran.

Es una posición natural el creer que no nos pasará algo en la juventud o niñez, quizá las condiciones sociales, económicas y políticas no nos parecen tan mal porque no las hemos enfrentado, después de todo, no tenemos que enfrentar problemáticas propias porque nuestros padres vigilan por nosotros.

Conforme pasa el tiempo pasamos por las mismas y complicadas etapas de pertenecer a nuestro contexto, ¿incomprensión?, ¿alcoholismo?, ¿drogas?, ¿desempleo?, ¿confusión?, ¿sexo?

Kant escribió en la Filosofía de la Historia que “al buscar su sentido, según su propio propósito y a menudo en contraposición a otros, persiguen sin darse cuenta, como hilo conductor, el propósito de la naturaleza, que desconocen, y colaboran en su misma promoción”.

No escapamos a nuestro contexto y muchos menos a nuestra naturaleza, somos prisioneros de los deseos exclusivos de nuestros cuerpos y mentes, por una parte la materia nos moldea pero también nuestras ideas lo hacen, es un concavo y convexo.

Así es los jóvenes encontrarán el secreto para sobrevivir a la juventud y pubertad en alguien 10 años mayor, pero nadie experimenta en cabeza ajena, y quienes hemos sobrevivido se nos ha olvidado cómo lo hicimos.

Es difícil crecer, porque el encarar con sólo astucia, conocimiento y valor cuestiones de vida es una incógnita el resultado, eso asusta, no saber lo que ocasionarás, en caso que te hagas ese tipo de preguntas, sino pues después de un tiempo sabrás que te equivocaste y no habrá más remedio que resignación.

Pero es más lamentable el no recordar cómo llegamos a este punto, por un lado, y por otro, el ignorar cómo suceden y transcurren las temáticas de existencia.

He ahí el problema, no saber cómo enfrentar lo que viene, es más, no conocer lo que se asoma, y tampoco recordar lo que pasó y cómo sobrevivimos.

El preocuparnos por los demás significa cuidarse, lo que puede pasarle al prójimo puede afectarnos, mejor resarcir nuestra ignorancia y olvido con responsabilidad e interés por el presente.

Aunque no debemos ignorar que el pasado nos ofrece un respiro y enseñanzas, y el futuro nos hace hábiles e inteligentes. No olvidar y prospectar son las apuestas del humano, si se quiere sobrevivir para triunfar es necesario no desconocer y omitir.


Publicado en Just an Ambulance at the Bottom of a Cliff

22 nov. 2012

Dominación en la Nación (II)


En el idioma español, sólo tenemos un término para referirnos a Política, mientras que la semántica inglesa ayuda a entender etapas y funciones, ya que puede significar tanto relación (politics), espacio (polity) y resultado (policy):
I.       Uno, como subgénero de relación social de dominación, mando y persuasión entre gobernantes y gobernados, o sea, autoridad desde una supraestructura jurídico-política y legitimidad de los subalternos.
II.    Dos, como espacio, medio y estructura políticas por la cual se transmiten mensajes y acciones de dominación, mando y persuasión que permiten sostener la relación política.
III. Y tres, como resultado de las labores y acciones para la dominación, mando y persuasión canalizadas a través del espacio político que se generan en las interacciones de la relación política entre sujetos políticos. Eso es el engranaje político llevado a la ínfima definición.

La política es una relación de dominación, mando[1] y persuasión, donde se usan medios de coacción, primero, coerción, segundo, y persuasión, tercero, para obtener el servicio y apoyo de la población:
I.       Uno actúa usando al ejército y policía que se instauran legitimamente[2] dentro del sistema para resguardar el control, orden y paz.
II.    Dos amenaza con usar esta fuerza y probablemente la población que se rebele pierda ante el ejército y policía, deciden conservar su integridad física, obedecer relativamente y burlar a la autoridad de otras maneras.
III. Y tres persuade y hace pasar el orden actual como “natural” que no puede ser de otra manera porque así es y no hay otra forma, o con base en ideas que venden beneficios para la población[3].

La evolución de la relación política concuerda con el contexto, a mayor tradicionalidad más uso de la coacción, y a mayor modernidad el uso de herramientas y técnicas de persuasión en cuanto a lo político que es la forma en que funcionan y se desarrollan instituciones, procesos, actores, interacciones, hechos y fenómenos políticos.

La obediencia se logra con lealtad o fuerza:
·         Lealtad que proviene de la satisfacción, protección y defensa de la población, cuando un Estado responde a peticiones de grupos organizados, estos convierten sus demandas en apoyos.
·         Fuerza que obliga a obedecer o perecer, así adquiere capacidades y funciones plasmadas en usos y normas.

La formación de una nación lleva en sus orígenes la mancha de sangre, de autoridad y transgresión de derechos de la población para después protegerlos en busca de su lealtad y voluntad para formar parte de la unidad política y nacional.

La política como espacio es el Estado[4], es una formación de instituciones supra jurídico-políticas, tiene nacimiento en el seno de la sociedad. Es la fuerza concentrada y organizada que tiene que afirmarse como nación hacia el exterior y hegemónico al interior, por ello pretende acabar o luchar contra otros poderes que desafien su Soberanía[5].

La fuerza concentrada y organizada de la sociedad, se refiere Marx, es la burguesía que tiene la necesidad de controlar un territorio a través de un Estado porque las funciones básicas del Estado se desarrollan en esté, las cuales son[6]:
1)      Producción y reproducción del Capitalismo
El capitalismo es inherente al Estado moderno que tiene como premisa la acumulación y desarrollo del capital. La burguesía usa la estructura estatal para desarrollar el capital fijo y variable, así como condiciones óptimas del ambiente social y económico.
2)      Hacer pasar intereses particulares como colectivos
El territorio y población subordinados intentarán ser unificados por la burguesía en creencias, ideas y valores dominantes debido a los intereses que tienen dentro del proceso de acumulación de capital.
3)      Neutralizar centros de poder alternos
En la lógica de centro-periferia, existen concentraciones de poder económico y social, la máxima es la que está en el centro y forma la plataforma jurídico-política, lo que hace es deshacerse o neutralizar a sus competidores para su sobrevivencia, concentraciones de poder social y económico alternos que compiten por el derecho de usar la superestructura jurídico-política o entrar a la hegemonía.

La supra estructura legitima, reglamenta y domina el grueso del sistema, dado que es el mayor centro de poder existente. Se ubica en el centro y a pesar que es fuerte, no impide que se formen otros cetros de poder en la periferia que puedan contender por el centro.

La naturaleza del Estado es subordinar y controlar, existen alteraciones debido a dos grandes fuerzas dentro, por una parte los grupos de poder, y por otra, la sociedad organizada, en razón de éstas la materialidad estatal se desarrolla, cambia, reconstruye y/o destruye.

Su eje de fuerza se basa en el ejército o capacidad de fuego para aplacar concentraciones de poder alternas o para legitimarse en un sistema. Todo depende del momento histórico del aparato estatal, si necesita una autoridad tradicional (fuerza) o moderna (persuasión).

La política como resultado son las políticas[7], acciones concretas, planificadas, organizadas, dirigidas, controladas y evaluadas principalmente por el gobierno.

Dentro de la teoría del Sistema Político, la blackbox contiene un entramado de instituciones, interacciones, procesos, actores y estructuras que tienen dos sentidos el político y el administrativo. Los elementos políticos se orientan a la recepción de demandas de la población, sistema o Estado, o en su caso apoyos, mientras los administrativos realizan acciones para satisfacer demandasy resolver problemas[8].

Así los grupos dominantes usan el entramado político para unificar mediante la fuerza y la persuasión a la población en una u otra posición, con miras a conservar territorio y fuerza frente a otros grupos organizados con capacidad de centralización de fuerza. 

La cultura es la forma en que se forman identidades, en la que un individuo se siente parte de algo. El modo en que se autentifican e identifican las personas[9]. Porque a través de la cultura se expanden rompiendo límites naturales.

Así, la alfabetización se convierte en la pieza central de la cultura, ya que a través de esta se desarrollan habilidades congnoscitivas y se establece en las sociedad agrarias (tradicionales) un control de un estrato (mílites, clero, comerciantes, administrativos)[10], pero en las sociedades industriales la alfabetización se convierte en requisito para una especialidad que causa crecimiento y explosión económica y demográfica lo que quiebra fronteras en la actualidad[11].

La cultura es un conjunto de actitudes, normas, valores, conocimientos y creencias generalizadas en una sociedad que otorgan sentido al proceso y comportamiento políticos. También se vincula con los procesos de socialización política e instituciones del sistema político[12].

Es donde se definen y redefinen los códigos mediante los cuales se producen e interpretan las relaciones. Es, también, el espectro de conocimiento e información de las actividades y asuntos que les permite comprender y dar significado a las conductas.

Se comprende de:
-        Orientaciones básicas hacia los objetos políticos
-        Conocimientos acerca del proceso político
-        Ideologías y concepciones del mundo que forman parte del componente cognoscitivo a partir del cual los individuos evalúan la vida política
-        Normas y valores que rigen dicho proceso
-        Lenguajes, imágenes y símbolos políticos
-        Tradiciones, mitos y costumbres asociados a los fenómenos políticos

Implica la existencia de un modo colectivo de solucionar los problemas referidos a la autoridad, poder, conflictos y jerarquías que funda un orden que define la lógica sobre la que se organiza la vida pública.

También define los límites de la política, cuáles son los asuntos políticos, quiénes pueden participar y cuáles son los canales y espacios aceptados para la lucha del poder político. También delimitan la incumbencia pública y privada.

El humano pertenece a diversos círculos sociales lo que en conjunto hace que forme un grupo social y una identidad, esto es afiliación y es acumulativa o no en relación a la cantidad de círculos en los que pueda ingresar y mantenerse. Se mantienen en ciertos círculos porque sus decisiones concuerdan con ciertos círculos y con los que no lo hacen los desecha.

El Estado marca pautas sociales y culturales que segregan a los dominados. Otorgan representaciones y actos de voluntad que involucran a la colectividad aunque no sean el producto de la colectividad. También es el órgano propio del pensamiento social que disciplina moralmente a la población.

Así, se requiere de la regulación moral generalizada para organizar el consenso. Lo privado depende de la existencia callada y firme de la regulación del Estado para que articule el individualismo y así la dominación de un estrato sobre el resto.



[1]    Roux, Rhina, El principe mexicano: Subalternidad, historia y Estado, Ediciones Era, México, D.F. 2005, pag. 36
[2]    Weber, Max, “La política como vocación” en El político y el científico, Colofón, México, D.F. 2007
[3]    Scott, James, Los dominados y el arte de la resistencia, Ediciones Era, México, D.F. 2000, pags. 97-135
[4]    Las ideas expresadas es una serie de reflexiones que parte de Joel Migdal y Nicos Poulantzas
[5]    Corrigan, Philip y Derek Sayer, “El gran arco: La formación del Estado inglés como revolución cultural” en María Lagos y Pamela Calla (comps.), Antropología del Estado. Dominación y prácticas contestatarias en América Latina, PNUD, La Paz, Bolivia, 2007
[6]    Osorio, Jaime, El Estado en el centro de la mundialización. México, D.F. FCE, 2004, pag. 20
[7]    Las llamadas políticas públicas.
[8]    Easton, David, Esquema para el análisis político, Amorrortu, Buenos Aires, 2006
[9]    “¿Sabía usted que que la autenticidad de los seres y las cosas no está sino en la manera en que uno, usted o yo, se identifica con ellos?” en Roa Bastos, Augusto, Madama Sui, Santillana, México, D. F. 2009
[10]  Gellner, Ernest, Naciones y nacionalismos, Alianza, Madrid, 1988, pp
[11]  Ibíd, pp
[12]  Definición de Cultura Política de Velia Cecilia Bobes en Baca Olamendi, Laura et al, Léxico de la Política, FCE, México, D. F. 2010.

13 nov. 2012

El novelar para publicar


Definitivamente el escribir o propalar vivencias, por medio de las artes, es muy complejo, mientras redactar artículos con pretensiones académicas es menos complicados debido a que se basan en supuestos hipotéticos lógicos, eso evita pensar en la complejidad del ser humano para que, quienes no somos inteligentes emocionalmente, no quememos las pocas neuronas inútilmente.

En el escribir, persistir es la alternativa, por ello 2 o 3 horas diarias son vitales para cualquier persona que pretenda, si no magistralmente sí adecuadamente, escribir sin problema alguno, se trata de imaginar esas historias que se hilvanan a la par de nuestra creatividad e ingenio.

No siempre se obtiene el efecto deseado ni la historia imaginada, lo que maquina nuestra mente es perfecto sólo con simple abstracción sin intermediaciones, o sea, la idea pura crea ese resultado exacto que fantaseamos y no podemos comunicar sino a través de mera conceptualización.

Pero la realidad es que siempre tenemos problemas con plasmar nuestras ideas mediante reglas comunes para transmitir a otros individuos que no comparten rasgos culturales y/o sociales, sin duda el compartir un contexto es requisito preferente, la mitad de la expresión escrita la hace el autor, mientras el lector cierra el ciclo.

Entonces, el escritor se enfrenta a entelequias para traducirlas acorde a lo dictado por la ortografía, sintaxis y redacción, no es sencillo porque existen historias que suenan tan bien en la cabeza pero tan horrible en el papel que muchos nunca se deciden a sortear esos obstáculos para escribir.

Así, el escribir mis letrillas cada quince días me lleva a cambiar cualquier cantidad de veces mi tema, nunca se hará una definitoria, es más, ahora que escribo ésta ya experimenté cuatro diferentes ideas para publicar sobre alcohol, felicidad, juventud y malhumor, supongo que los publicaré más adelante cuando haya encontrado la fortaleza en mis propias palabras.

Los títulos de lo que escribo se hacen en un santiamén, sólo leo y las primeras ideas que sobresalen, al final de la lectura, las acomodo de forma geométrica et voila., así que no se rompan la cabeza pensando “¿por qué le habrá puesto así?”.

Aún no estoy seguro si al terminar este escrito, éste será el publicado el viernes, ni siquiera sé si sea esta la finalidad del espacio que me dieron para expresarme, pero como tengo total impunidad para que me lean seguiré sobre esta línea, divagando.

Quizá escribo esto porque absorbe mi mente el hecho de redactar, porque he pensando que a pesar de los problemas para conseguir empleo también podría usar este tiempo muerto para desarrollar mi ocio, por eso mis ideas van entorno al transmitir desde la escritura.

Siempre he querido contar historias, hacer como Rosa Montero que no sólo contó una autobiografía muy interesante a la que le da vueltas y vueltas, y se las arregla para siempre mantenernos atentos a nuevos datos que desentrañan su vida, además da consejos para los escritores, hace de una historia, una guía.

El escritor debe hacer uso de sus capacidades analíticas, creativas y constructivas, cuando se está preparado es cuando el hecho de “caminar por un puente colgante e imaginar cada instante con cada pequeño detalle de la caída, desde la pequeña rasgadura de la piel hasta la fractura más violenta” es motivo de asustarse, pero también de enorgullecerse.

El envidiar a García Márquez por su espectacular capacidad para describir lugares, objetos y personas, no sólo significa ser imaginativo también hay que sobrepasar las capacidades lingüísticas promedio para captar todo eso que sólo el intelecto hace.

Me gustan las historias del autor colombiano, pero su exagerada descripción tan perfecta me hace perder la imaginación, parece que estoy viéndolo, me inclino más por autores como Hemingway que deja los lugares y temas obvios (lo sé, no estoy siguiendo su principal recomendación) para la invención del lector.

El tergiversar y crear historias es una actividad continua, cómo no ver al vagabundo y pensar en su historia, ver a la enfermera y razonar sobre su vivir, ver al alcohólico y discurrir acerca de su estado, ver al estudiante y cavilar sobre su futuro. Todo con un condimento que sólo nuestra experiencia e ilusión podría tejerse para formar una quimera.

Esa Quimera que todos necesitamos para sentirnos más cerca de los humanos.


Publicado en Just an Ambulance at the Bottom of a Cliff