10 dic. 2012

Dominación en la Nación (III y última)


El centro de poder político es la representación abstracta de lo que se llamara Estado, así, el Estado regulará un territorio y población en beneficio de una clase dominante o un grupo de poder dominante. A esta alianza de la clase dominante se le llamara hegemonía, la cual dictara parte de la dirección del Estado[1]. También habrá otra fuerza que vendrá de la población se llamara movimiento social o subalternidad[2], así el Estado no sólo será un medio de coerción y persuasión, también el lugar de disputa entre los “de arriba” y los “de abajo”.

De esta abstracción podemos deducir que existe un aparato estatal que permite comprender el funcionamiento del Estado a partir de instituciones y estructuras, pero el aparato estatal no se circunscribe a lo político también juega papel importante en lo social y económico.

En lo social permite perfilar organizaciones de la sociedad para apoyo y legitimación del sistema y neutralizar organizaciones que atenten contra la supremacía del Estado o Soberanía. En lo económico le permite a la coalición burguesa dominante desarrollar y potencializar la acumulación de capital.

La materia institucional del Estado tiene dos caras, una visible y otra invisible, opaca u oscura[3]. En la parte visible encontramos[4]:
I.       Estructuras e instituciones, en las que se fundamenta la subordinación
II.    Mandos políticos, funcionarios públicos o recursos humanos que dirigen a éstas
III. Creencias, ideas y valores que se esparcen por el sistema, las cuales tienen la característica de persuadir y convencer de los beneficios

La parte oscura es aquélla donde se alinean los grupos de poder, estos que conforman una alianza que ostenta buena parte del poder político, a pesar de ser heterógeneos, se unen y sostiene al Estado pero enfrentan sus intereses así que es una esfera con resistencias, consensos y disputas, debido a que ven por sus intereses.

Así, la Hegemonía es la alianza clasista de los grupos de poder, es una esfera política-social donde se lucha por la posición máxima de poder político posible a la cual se le llamará “vacío de poder”[5], en este espacio se encontrará al grupo burgués dominante, aquél que haya vencido, momentaneamente, a sus rivales. Esto le permitirá tener el mayor dominio posible sobre las instituciones y estructuras políticas y sociales[6].

La Hegemonía lo es en tanto está unida y es capaz de desunir a la clase dominada, si la clase dominada se une, ellos tendrán el rol de nueva hegemonía, aunque dentro de los movimientos siempre nace un liderazgo que terminará dominando entre los dominantes y los desciende a dominados nuevamente[7], ése es el ciclo de la revolución y estabilidad.

Punto clave es la interacción política-económica, tiende a generalizarse el predominio económico en la política, lo que es un error (economicismo[8]), esto depende del tipo de Estado porque ésta definirá la autonomía relativa[9] del funcionario público si se inclina a:
I.       Totalitarismo, la clase dominante se apoderarán de los elementos políticos y administrativos debido al su repliegue agresivo y forzoso en contra de sus adversarios político-económicos. En el Estado autoritario los agentes administrativos y políticos saldrán, directamente, de las filas del grupo de poder dominante.
II.    Liberalismo, los dominadores obtienen una plataforma, más o menos imparcial, porque le da mayor margen de maniobra y capacidad de decisión a los funcionarios públicos. En el Estado liberal los funcionarios vendrán de cualquier parte de la sociedad y según la influencia sobre los actores políticos y administrativos será la dirección y acción del aparato estatal.

Otra característica es que la estructura estatal no es homogénea, al igual que los grupos de poder, por ello la burguesía se disputará posiciones y escalafones dentro de la hegemonía para controlar ciertas partes de la estructura estatal, por ello sólo aspiran a determinado cantidad de control.

Así, la influencia tiene que ver con las variables de autonomía relativa de los recursos humanos estatales y su posicionamiento dentro de los grupos de poder que se definirán según sus estrategias, tácticas, y recursos humanos y monetarios que ingresen a la lucha por el “vacío de poder”.

A la burguesía o grupos de poder se les suele ver como un grupo homogéneo[10] con esto vemos que la dinámica en estos grupos es diferente, estos círculos sociales tienden a evolucionar, por ello se integran, neutralizan, destruyen, salen, entran, separan, coaligan, es un proceso vivo[11] en el que tienen una doble lucha entre ellos y ante los dominados.

El objetivo de éstos es usar al Estado, para potenciar y desarrollar sus capitales (variable y fijo), como regulador y protector de sus negocios, de tal manera que sean capaces de acumular mayores ganancias con garantía. Así, el Estado no sólo es instrumento burgués, es burgués en sí como lo demuestra la genealogía del Estado[12]

El olvido y error histórico son fundamentales para crear mitos sobre los que se funda la nación, así la investigación histórica es un peligro para la unidad nacional que puede poner entredicho la base.

La historia de bronce es la mitificación de personajes y sucesos que promueven sentimientos nacionalistas, chauvinistas para la protección del territorio y población que el Estado a retenido, y las instituciones que ha creado para la formalización del poder político.

La investigación histórica trae a la luz los hechos violentos que se sucedieron en el origen de todas las formaciones políticas, aún aquellos cuyas consecuencias han sido bienhechoras[13].
Crea a partir de personas reales objetivos y funciones históricas idealistas, que coadyuvan a formar una pertenencia a una serie de ideas que se forman entorno a una circunscripción y un prototipo de gente.

El hecho que provengan de un origen en común, de recuerdos compartidos hace que se dirigan hacia un objetivo general y definitivo, tan idealizado y subjetivizado que todos y cada uno de los propósitos de la identidad colectividad son bienvenidos.

En el pasado, una herencia de gloria y de recuerdos compartidos preparan en el provenir un programa a realizar: haber sufrido, gozado, esperado juntos[14].
Así, la nación de alguna forma es que también hayan olvidado, tenga una herencia en común y un porvenir juntos y esperanzador que los haga congregarse[15]

La piedra angular de la formación de una nación son la voluntad, pero una que está subordinada, cooptada y/o persuadida a través de la esfera política[16].

La dominación y la forma de ejercer la dominación son el elemento clave para formar una unidad con la sociedad política y la comunidad nacional, evitar que se desagreguen las diferentes patrias y naciones de un Estado en diferentes Estados.

Por ello, Nación y Estado a pesar de ser diferentes están hechos el uno para el otro, por un lado la fuerza que oprimirá y por el otro la persuasión que convencerá.

La existencia de una nación es un plesbicito de todos los días, así como la existencia individual es una afirmación perpetua de vida[17].
También es importante apuntar que los elementos culturales si bien no son decisivos sí forman parte de las limitaciones naturales y sociales de los Estados, pero eso debe verse a la luz de la historia.


Bibliografía:
·         Renan, Ernest, ¿Qué es una nación?, UAM Xochimilco, México, D. F. 2010.
·         Vernik, Esteban (compilador), Qué es una nación. La pregunta de Renan revisitada, Prometeo Libros, Buenos Aires, 2004.
·         Hobsbawm, Eric, Naciones y nacionalismo desde 1780, Crítica, Barcelona, 1992.
·         Gellner, Ernest, Naciones y nacionalismos, Alianza, Madrid, 1988.
·         Roux, Rhina, El principe mexicano: Subalternidad, historia y Estado, Era, México, D.F. 2005
·         Weber, Max, El político y el científico, Colofón, México, D.F. 2007
·         Scott, James, Los dominados y el arte de la resistencia, Ediciones Era, México, D.F. 2000
·         Corrigan, Philip y Derek Sayer, “El gran arco: La formación del Estado inglés como revolución cultural” en María Lagos y Pamela Calla (comps.), Antropología del Estado. Dominación y prácticas contestatarias en América Latina, PNUD, La Paz, Bolivia, 2007
·         Osorio, Jaime, El Estado en el centro de la mundialización. México, D.F. FCE, 2004
·         Easton, David, Esquema para el análisis político, Amorrortu, Buenos Aires, 2006
·         Roa Bastos, Augusto, Madama Sui, Santillana, México, D. F. 2009
·         Baca Olamendi, Laura et al, Léxico de la Política, FCE, México, D. F. 2010.
·         Lefort, Claude, La invención democrática, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, Argentina, 1990
·         Poulantzas, Nicos, Poder Político y Clases Sociales en el Estado Capitalista. México, D.F., Siglo XXI, 1969
·         Roseberry, William; “Hegemonía y lenguaje contencioso” en Gilbert M. Joseph y Daniel Nugent (comps.) Aspectos cotidianos de la formación del Estado. La revolución y la negociación del mando en el México moderno, Ediciones Era, México, D.F. 2002
·         Poulantzas, Nicos, Estado, Poder y Socialismo, Siglo XXI editores, México, D.F. 1991
·         Held, David, La democracia y el orden global. Del Estado moderno al gobierno cosmopolita, Paidós, Madrid, España, 1997


[1]    La cuestión la veremos adelante con más detenimiento.
[2]    La diferencia radica, igualmente, el contexto de las instituciones y estructuras (tradicional-moderno)
[3]    Osorio, Jaime, El Estado en el centro de la mundialización. México, D.F. FCE, 2004, cap. 1
[4]    Es la parte sustancial para la dominación ideológica, las estructuras e instituciones capaces de generar ideas que interioricen la dominación y mando políticos.
[5]    Lefort, Claude, La invención democrática, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, Argentina, 1990, pags. 187-193
[6]    Poulantzas, Nicos, Poder Político y Clases Sociales en el Estado Capitalista. México, D.F., Siglo XXI, 1969
[7]    Roseberry, William, “Hegemonía y lenguaje contencioso” en Gilbert M. Joseph y Daniel Nugent (comps.) Aspectos cotidianos de la formación del Estado. La revolución y la negociación del mando en el México moderno, Ediciones Era, México, D.F. 2002
[8]    Poulantzas, Nicos, Estado, Poder y Socialismo, Siglo XXI editores, México, D.F. 1991, Introducción
[9]    Ibíd, Autonomía relativa
[10]  Op. Cit. Scott...
[11]  Op. Cit. Roseberry...
[12]  Held, David; La democracia y el orden global. Del Estado moderno al gobierno cosmopolita, Paidós, Madrid, España, 1997, cap. 2
[13]  Op. Cit. Renan, pag 13
[14]  Ibíd, pag 24
[15]  “Una nación es entonces una grande solidaridad construida por el sentimiento de los sacrificados realizados y los sacrificios que se realizarán si es necesario” en Ibídem
[16]  “La voluntad. Suiza quiso estar unida a pesar de la variedad de sus idiomas y esto es un hecho más importante que la similitud obtenida a veces con vejaciones” en Ibíd, pag 20
[17]  Ibíd, pag 24

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