20 may. 2013

Discriminación:Moral del Victimario

José Angel Ramírez
@JAngel_Rmz

No vayas contra lo que es justo por conseguir el elogio de los demás.
Lao Tsé 

No hay nada más ambiguo que discutir o justificar con otra persona sobre lo que creemos es un bien o un mal porque nuestra concepción está marcada por un devenir histórico, donde convergen elementos culturales, económicos, políticos y sociales. Mientras el contexto es complejo porque cada espacio y tiempo son distintos, aún dentro del mismo entorno existen diferencias significativas que diversifican nuestras ideas y creencias.

En la Genealogía de la Moral de Frederich Nietzsche se analiza nuestra concepción de la moral, ¿qué consideramos bien?, y ¿qué consideramos mal? Son preguntas obvias porque basta un caso para dictaminarlo, pero Nietzsche encuentra que nuestro discernimiento se basa en una escisión donde lo bueno se asocia a las características de la nobleza, mientras lo malo se coaliga a las particularidades del vulgo.

Entonces una condición económica se estereotipa, a unos les agregan una naturaleza agradecida, afable, atenta, compasiva, segura, valiente, fiable, trabajadora, tenaz; a otros les otorgan una esencia quejosa, rencorosa, mentirosa, incrédula, egoísta, prejuiciosa, delincuente. Lo que perjudica las relaciones entre personas y comunidades que puede conducir a la incomunicación, estigma y purgación.

Este tipo de ideas permean nuestra sociedad, por ejemplo, una escena de la película El Rey León, donde Mufasa le explica el ciclo del reino a Simba, diciendo que todo lo que baña el sol es parte del territorio, pero lo que está en la oscuridad no lo es, por lo que se comprende en una analogía entre lo brillante y lo oscuro que “lo otro” no es parte de lo que ellos pregonan. Más tarde, en una escena graciosa, las hienas que viven en esa zona admiten que gustan de “taquitos”.

Por lo que el análisis conviene en que el largometraje se basa en una serie de estereotipos entre norteamericanos y mexicanos, donde se muestra a los protagonistas con características tales como rubios, limpios, dominantes, poderosos, sabios, equilibrados, mientras el personaje antagónico es mentiroso, malvado, nefasto, traidor y tiene una melena oscura, las cuales comparte con las hienas Banzai, Ed y Shenzi, que Banzai significa acechador y Shenzi refiere a vulgar en el idioma swahili.

Un informe de la Universidad Georgetown del Instituto de Estudios de Migración Internacional llamado “Diálogo binacional sobre migrantes mexicanos en Estados Unidos y en México” indica que al menos viven 930 mil mexicanos en territorio norteamericano. Entonces conocemos el dolor que puede causar una discriminación que estigmatiza a toda una región.

En el libro El Gran Arco de Philip Corrigan y Derek Sayer se explica cómo el Estado Inglés se desarrolla culturalmente, donde dilucidan la confluencia de elementos culturales entre nobles y plebeyos. Encuentran que existe una dominación moral a partir de expresiones culturales, por lo que el Estado es una “revolución cultural que regula a la población mediante actitudes, rituales y procesos sociales, las cuales pueden reflejarse en leyes”.

Los autores provienen de la rama de estudios llamada Subalternidad que estudia procesos económicos, históricos, políticos y sociales desde la perspectiva de “los de abajo”, quienes no escriben la historia porque “la historia la escriben los vencedores”. Su explicación teórica contiene elementos marxistas que pretenden demostrar cómo la clase dominante impone valores a la clase dominada, por lo que se conciben como una especie de sabios frente a los dominados, por lo que la dominación también está en el campo de las ideas, en lo cultural. Aunque puede darse el caso contrario en que “los de abajo” también pueden estereotipar a “los de arriba”.

Los ejemplos de discriminación pueden encontrarse en la Televisión, Radio, Prensa, Cine, Internet en forma de telenovela, como un comentario radial, como una nota informativa, como una película de entretenimiento, como una imagen chusca en redes sociales. Puede encontrarse en múltiples formas.

Debe entenderse que el sistema, medios, actores y elementos están plagados de estereotipos que pueden ser hechos conscientemente o inconscientemente, pero que desdeñan la situación de respeto, libertad e igualdad que pretendemos alcanzar. Y estas ideas dañinas pueden encontrarse en cualquier medio, lugar o momento. Se termina con la discriminación peyorativa a través de cambios culturales que son lentos y complejos, pero que no requerirá de un entramado jurídico para obligar a respetar a otros seres.

Por último, ostentar estereotipos peyorativos nos conduce a pensar que unos “son más que otros”, que “están encima otros”, que “son más importantes que otros”, lo que choca con nuestros ideales democráticos de libertad e igualdad que son principios de la justicia social. En cuanto se emite un juicio, comentario o decisión subjetivos, debemos estar alerta que no sea discriminatorio. Podemos ser victimarios sin darnos cuenta.


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