9 ene. 2017

Entre el azar y la capacidad política

Si bien el pensamiento político de Nicolás Maquiavelo era complejo en cuanto a la obtención y el ejercicio del poder político en las repúblicas y los principados, había una lección básica que cualquier gobernante no debe olvidar y cualquier suspirante a político debe practicar: desarrollar la virtud. Pero ¿qué es la virtud?, él consideraba que el campo de la política se conformaba de dos fuerzas (virtud y fortuna), algo así como el ying y el yang.

Maquiavelo señalaba que la fortuna marca el futuro pero lo hacía porque no existía virtud que le resistiera. En otras palabras, el destino nos arrastra porque no existe esfuerzo humano que cambie el rumbo, así, la vida está compuesta de eventos causales y casuales que en resumen es lo mismo a podemos hacer “algo” pero nuestro esfuerzo es una mera probabilidad. Por lo que el campo político es un espacio que está constantemente calculando fuerzas del azar y la capacidad humana.

Así que en la política, los gobiernos son “buenos” o “malos” según la preparación previa del gobernante para ejercer el poder porque será la voluntad que resista a la fortuna, o bien, pudieran existir personas que estén capacitadas pero que se les ha impedido, también, su poca decisión les ha negado los medios para alcanzar tal posición, o en última instancia, los deseos de otro individuo les ha vedado los suyos.

Por ello, considero que las características fundamentales entre considerar a un político preparado o no son: el conocimiento, la inteligencia y la racionalidad.

  • El conocimiento que es la materia prima que debe dominar un gobernante y debe ser en relación a los datos sobre el territorio, la población y las leyes.
  • La inteligencia que es el elemento que permitirá a los gobernantes entrelazar los datos para convertirlo en información que le posibilitará comprender y explicar los fenómenos.
  • Y la racionalidad que es la capacidad para aplicar la información en las problemáticas estructurales y coyunturales.

Con esos tres elementos se define el esquema básico de resolución de problemas públicos –de manera resumida–, contar con los datos para reconocer el estatus; esquematizar un andamiaje conceptual para comprender los fenómenos; y desarrollar soluciones apegadas a las condiciones contextuales. Cada problemática tiene un grado de complejidad dependiendo de la especialización y especificidad, pero cada decisión debe tomarse en razón de este bosquejo.

Así, el campo político cargado de azares y escenarios inciertos se disuelven en la medida que las decisiones son tomadas con certezas, y si bien la fortuna es capaz de malograr los esfuerzos, las probabilidades de éxito siempre serán mayores. La causa de un fracaso de política pública será mayormente responsabilidad de la corrupción o la poca capacidad. Y argumentar un innegable destino será un pretexto porque siempre se podrá advertir el desastre a lo lejos.

Al final, Maquiavelo no buscaba el bien común sino que los hombres que deseaban el poder político pudieran adquirirlo, preservarlo y heredarlo pero el bienestar de la población era uno de los medios, así que todo suspirante debe comprender que alcanzar su objetivo requiere forzosamente de dotar a los gobernados de medios de subsistencia, los demás son sólo homúnculos ejerciendo un cargo de representación que sirven a sus intereses.

¿Por qué homúnculos? Porque la trascendencia en la vida política no llegará, no se les recordará como estadistas sino como individuos que siguieron la fortuna y se aprovecharon de ella para favorecerse, oportunistas les dicen.


@JAngel_Rmz
Nezahualcóyotl, México
06 de Enero de 2016

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